El antiguo convento de San Pablo posee un privilegiado emplazamiento en la Hoz del Huécar, compendio de escarpadas paredes y frondosa vegetación en las afueras de Cuenca, frente a las casas colgadas.
El claustro, acristalado, y su antigua capilla, hoy convertida en una acogedora cafetería, son el complemento de un interior que combina los elementos tradicionales con detalles más contemporáneos como mimbre, cuero y tapizados.
Destacan las habitaciones del hotel, acogedoras, confortables y algunas con magníficas vistas de las casas colgadas, además de los salones de convenciones, el bar y un espléndido comedor decorado con un gusto exquisito.
Platos de temporada bien especiados conforman la base de la cocina tradicional conquense.
Más información, pdf » "Cuenca y su Parador".