Carlos Sobera: "Cuando pruebas el veneno del teatro te gusta tanto que no puedes evitarlo durante el resto de tus días"

 

Carlos Sobera

Presentador de televisión, productor teatral y actor

 

Carlos Sobera

 

Presentador de televisión, productor teatral y… actor. Y todo esto con su toque personal. Carlos Sobera tiene el favor de una audiencia que disfruta con ese aire burlón de gentleman vizcaíno. Su último montaje, Miles Gloriosus, se representará en el Festival de Mérida. Y no hay duda de que él se divertirá tanto como el público con esta comedia legendaria.

 

Lleva Miles Gloriosus, una de las comedias más celebradas de la historia, al Festival de Teatro de Mérida. ¿Le pesa más la responsabilidad por representar en Mérida o las ganas de divertirse en este escenario?

Siempre pesan más las ganas de divertirme en el escenario. Son mi guía y mi referencia absoluta para decidir si hago un trabajo y para ver cómo lo afronto. En la medida que disfruto, me divierto y crezco. Luego está la responsabilidad, que siempre es la misma. El Teatro Romano de Mérida es un lugar emblemático, único en el mundo, y hay un pequeño flus, pero si vas al Arriaga o al Reina Victoria siempre hay lo mismo: un grupo de personas llamadas espectadores que quieren pasar un buen rato y esperan lo mejor de ti. Por encima del lugar, está la responsabilidad de darle una buena velada al espectador.

 

Está usted muy bien rodeado en esta aventura: Ángel Pardo, Elisa Matilla o Elena Ballesteros…

También está Juanjo Cucalón y Pep Antón como director, que ha triunfado dos veces en Mérida con La comedia de las mentiras y El Eunuco. Mejor no podemos ir. Hemos creado un equipo ad hoc para hacer un gran espectáculo, cumplir las expectativas de un festival como el de Mérida y dejar muy buen sabor de boca.

 

¿Desde cuándo tiene atracción por el teatro?

¡Desde pequeño! Todos los que nos dedicamos a esta profesión, y da igual que seamos actores, comunicadores, conferenciantes, presidentes del Gobierno o jueces del Tribunal Supremo, hemos empezado en el mismo sitio, en el teatro. El teatro es la madre de todas las madres. Es donde el actor vocacional da sus primeros pasos y afronta la responsabilidad de situarse frente al público. El teatro es la mejor escuela. Cuando pruebas el veneno del teatro te gusta tanto que no puedes evitarlo durante el resto de tus días.

 

Carlos Sobera

 

Provenir de un mundo como la televisión, que exige un impacto inmediato para sobrevivir, ¿ayuda a relativizar el éxito y el fracaso?

Absolutamente. La televisión es una metáfora de la vida en muchos sentidos, incluyendo la rapidez con la que pasa. Con esta rapidez, relativizas éxitos y fracasos. Si estás atento te enseña muchas cosas. Tengo claro que, en la tele, como en la vida, tienes que procurar hacer lo que te haga feliz a ti y a los demás. Fuera de ahí, da igual el éxito y el dinero.

 

 

"En la tele, como en la vida, tienes que procurar hacer lo que te haga feliz a ti ya los demás"

 

Tal como está la cosa, la comedia se ha convertido en un bien de consumo básico… imprescindible para andar por el mundo.

Es como una buena sesión de diván con el psicólogo o, para los cristianos, una buena confesión. La vida está muy achuchada y nos ha tocado vivir unos momentos terribles. Tenemos una crisis existencial de valores y la economía va de mal en peor. En este contexto, conviene que hagamos ejercicios para ser felices por nosotros mismos. Ahí entran cosas como cenar con tus amigos, ver una buena obra de teatro o tumbarte a la bartola mirando al mar. Si no hacemos esto, solo queda desquiciarnos.

 

Media España se pregunta de dónde diablos saca el tiempo Carlos Sobera para andar metido en tantos proyectos.

¡Pues tengo un timetable en el Ipad, lo pongo y me va diciendo… lunes, martes, miércoles! (bromea) A veces me doy cuenta de que he quedado a la misma hora con dos personas diferentes en lugares distintos y me digo que algo ha fallado (sonríe). En el fondo es una cuestión de organización. Y claro, del gran secreto que es que me gusta mucho lo que hago.

 

Carlos Sobera

 

 

¿No tiene miedo a saturar al espectador?

No porque en la tele o el teatro cuando al público le gusta alguien no lo amortizan tan rápidamente. Llegará el momento en que pasará nuestro tiempo. Uno de los retos bonitos es saber cuándo te llega la hora de retirarte… o de no hacerlo, mire a Clint Eastwood camino de los cien años.

 

Alguien que viaja tanto como usted, seguro que aprecia la red de establecimientos de Paradores. ¿Algún favorito?

¡Eso es muy complicado! Tengo un montón de Paradores que me entusiasman. El de Mérida, por ejemplo, me encanta; pero el de Oropesa me gusta también una barbaridad. Siempre que voy a los Paradores hay una cosa común a todos, la mezcla entre la historia y la máxima intimidad. Cuando vas a un Parador te encuentras con un ambiente muy difícil de encontrar hoy en día y una gran calidad de servicio. A la vida hay que pedirle aquello a lo que aspiras, algo que va desde una muy buena comida a una excelente atención, pasando por unas estupendas habitaciones en las que descansar. Paradores es un lugar único.

 

Texto: Luis Tejedor

Fotos: Javier Naval