El festival Gravite propone un viaje en el tiempo gastronómico en el Parador de Granada

El festival granadino Gravite,  un ciclo multidisciplinar de carácter popular con el viaje en el tiempo como protagonista, ha fijado sus ojos en el Parador de Granada para realizar un espectacular salto atrás en el calendario de carácter gastronómico. Gravite es una original convocatoria que, con el patrocinio principal de CaixaBank y CajaGranada Fundación,  promueve un variado calendario de propuestas culturales de calidad contrastada: ciencia, historia, literatura, cine, televisión, gastronomía, arquitectura, arqueología, cómic o música. Una cita de carácter abierto, creador, innovador, participativo y gratuito, que saca la cultura a la calle, los barrios y a los pueblos y que, además, la lleva a bares, bibliotecas, clubes, cines, cafés y otros espacios singulares.

 

Parador de Granada

 

La tercera edición de este festival multicultural, bautizada como Gravit3 y que se celebra hasta el 20 de junio, ha incluido este sábado en su amplio y variado programa de actividades culturales un original almuerzo en el Parador granadino, ubicado dentro del recinto de La Alhambra. El objetivo: experimentar las sensaciones que vivían los sultanes de Al Ándalus degustando en el restaurante El Almorí, con vistas al Generalife, el singular Menú Nazarí que recrea algunos de los manjares presentes en las mesas musulmanas hace ocho siglos.

 

Parador de Granada

 

El Menú Nazarí que prepara el chef Juan Francisco Castro evoca platos que pudieron degustar los sultanes de la Alhambra, la comida popular que vendían en los zocos granadinos o recetas familiares de las casas del Albaicín en una época de leyenda: harira con briwat de ave, lomo de shabil (lubina) con costra yamalí sobre alboronía, estofado de morcillo de vaca con manzanas y berenjenas al azafrán y zalabiyya con arrope de miel y frutas y helado de arrayán.

 

Harira y briwat del Parador de Granada

Harira y briwat de ave.

Las recetas se eligieron pensando en la estructura de un menú completo, equilibrado y que ofreciese una armonía global referida a variedad de sabores, colorido y texturas. En la elaboración de los platos se tuvo en cuenta el respeto por la información culinaria de aquella época, las recetas antiguas, pero fue inevitable la aplicación de nuevas tecnologías para procurar la propia accesibilidad y tolerancia de los platos a nuestros estómagos hoy en día.

Una atractiva propuesta culinaria que, por cierto, el Parador mantiene en la carta durante todo el año. ¡Busca un hueco en tu agenda y prepárate para subir a la máquina del tiempo!

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