Mercados con encanto en España.

Son patrimonio de un pueblo.  Nada mejor para conocer un lugar que darse un paseo por su mercado . Allí están los productos de la tierra y también los colores , aromas , sabores y acentos de un pa ís. El sitio perfecto para conocer a sus gentes. De norte a sur. Antiguos y nuevos mercados que conservan su esencia. En vanguardistas edificios de cristal o en bellísima arquitectura industrial de hierro y ladrillo visto. Lugares emblemáticos por los que ha pasado la vida desde hace siglos. Los nuevos tiempos no han acabado con esa forma de entender la compra a mitad de camino entre necesidad y disfrute. Quizá porque está la ciudad entera alli dentro, en el centro de la urbe o en los barrios emblematicos. Mercaderes tradicionales que comparten ahora espacio con los nuevos comerciantes y que juntos han transformado los viejos mercados de abastos en gastromercados, el alma misma de las lonjas en este pais que fueron siempre lugar de compra, tapeo y charla. Además te recomendamos algunos de los Paradores desde los que podrás organizar tus visitas a estos mercados en los que sentir la esencia de un destino de viaje.

Madrid

Austero ladrillo visto tiene la fachada de otro mercado emblemático de este país, el de San Antonio, en el Madrid castizo, en pleno barrio de Chueca. El mercado de ‘Fortunata y Jacinta’, que citó Benito Pérez Galdós, es ahora un edificio renovado, lugar de culto de todo Madrid y referencia internacional para los turistas que llegan a la capital de España. Un mercado gourmet donde comprar productos de calidad en la primera planta. Show-cooking, degustación de cocinas del mundo, ostrería, salazones, vinacoteca, sidra, helados, pasteles y batidos, todo para tomar allí, en la segunda planta, o llevar y que te lleven a casa, pues todo se sirve a domicilio.

Cocina de mercado con productos frescos y de temporada en menús a precio en la tercera planta, donde también se condimenta al gusto los productos que el cliente ha adquirido en el mercado. Basta avisar en el puesto, que es para el cooking de la cocina de San Antón. Y para disfrutar de la vida en toda su extensión, una de las mejores terrazas de la ciudad, para degustar, oler, ver y charlar contemplado el sky line de Madrid.

Mercado de San Miguel Madrid

En el Madrid de los Austrias se levanta el otro gastromercado insignia de la capital, el de San Miguel, inspirado en los mercados parisinos, de hierro y arte, que está declarado Bien de Interés Cultural y es lugar de peregrinaje turístico y monumento al tapeo, especialmente en su archiconocida Hora del Vermut. Compra gourmet en puestos de toda la vida, cuarta generación de comerciantes regentan aún sus puestecillos de carne, fruta, pescados o verdura.

Parador de Alcalá de Henares

Sevilla

El acento del sur está en el sevillano mercado de la Calle Feria, donde late un país resuelto en sus abigarrados pasillos de inspiración mudéjar, abarrotado de productos sureños, de flores y especias, de atunes de almadraba y aliños olorosos. Palpita la vida y el humor en su cantina, al fresco de un rebujito si es época o una buena caña de cerveza que empapan los pescaítos fritos. Aires del sur también en el Mercado de Triana, sobre las ruinas sevillanas del castillo de San Jorge, que fue sede del tribunal inquisitorial y donde ahora sólo se interroga por la calidad y los precios, entre el calor de sus gentes y el bullicio vociferante, que es costumbre que pregonen las excelencias de sus productos los comerciantes a voz en grito.

Parador de Carmona

Valencia

Mercado Central Valencia

Del Mediterráneo llegan los aromas al Mercado Central de Valencia, cobijado en un bellísimo edificio de traza modernista inundado de luz y gentío, alzado en 1914, en el que se combinan los nuevos tiempos y el mercado tradicional bajo su impresionante cúpula de cristal, sus cerámicas y las contraventanas mallorquinas. Se nota que es tierra de huerta fértil en sus puestos, en los que se despiertan los sentidos al aroma del azahar y los cítricos, y en sus bandejas, con anguilas, salazones y arroces.

Parador de El Saler

Cangas de Onís

Mercado de Cangas de Onís

Y al aire libre, protegido por toldos, se celebra el mercado de Cangas de Onís, el famoso ‘mercau’, como manda la tradición desde hace más de 200 años. El mejor lugar en la comarca para encontrar los maravillosos productos de Picos de Europa, incluido el queso de Cabrales, los ‘arbeyos’ y las ‘fabes’ o los embutidos de caza.

Parador de Cangas de Onís

Salamanca

Tierra adentro se levanta el Mercado Central de Salamanca en un imponente edificio, junto a la plaza Mayor, una obra arquitectónica protegida que se hizo con concurso municipal y dejó la traza del más bello modernismo de hierro. Bastaría con contemplar su arquitectura si no fuera porque en su interior se encuentran otras delicias, el jamón de Guijuelo, la carne de morucha, la lenteja de la Armuña o los vinos de las Arribes regados por el Duero.

Parador de Salamanca

 

Cádiz

Una plaza porticada dórica sobre el solar de la huerta del convento de los Descalzos contiene el Mercado de Abastos de Cádiz, la lonja donde Cádiz se hace más marinera. A la venta gambas, cigalas, cañaíllas, calamares, doradas, pargos, lubinas, boquerones, sardinas y caballas. La gran plaza de los espectaculares langostinos de Sanlúcar y, sobre todo, de los majestuosos atunes de almadraba, pescados así desde siempre, desde antes de que se asentaran en la tierra de las columnas de Hércules los romanos. El lugar donde huele a sur, sabe a sur y se habla sur.

Parador de Cádiz

Santiago de Compostela

Mercado de Santiago de Compostela

Bajo techo está el mercado de Santiago, tres siglos de historia, el segundo lugar más visitado después de la catedral. Un lugar donde disfrutar con los cinco sentidos. En su maravillosa arquitectura al estilo de la ciudad laten los mejores productos del mar y la huerta gallega. En el bar del mercado cocinan platos recién hechos con los productos comprados y a su alrededor se practica la ‘cocina sin nevera’, con decenas de miniplatos elaborados con los productos frescos del día. Para los indecisos, hay servicio de personal shopper, que guía entre los puestos y compra a gusto del cliente.

Parador de Santiago de Compostela

Logroño

Mercado de San Blas Logroño

Historia de la ciudad y lugar de reunión es el Mercado de San Blas, en territorio de huerta fértil y sabios consejos culinarios. Comercia Logroño a su alrededor, comprando lo mejor de los huertos riojanos. Puestos y tabernas con mil aromas y el sabor fuerte del plato bien condimentado en el interior de un edificio histórico que es historia de la ciudad.

 

Parador de Santo Domingo de la Calzada

Vilalba

Si lo que se busca no son productos de la mar sino de una tierra fértil y hermosa, el Mercado de Villalba, en Lugo, es una muestra colorista de una forma de vida. Al abrigo de la fortaleza medieval de los Andrade, el viajero encontrará zuecos gallegos de madera de álamo o los famosos quesos de tetilla, pero lo que ha dado renombre mundial al mercado son sus famosísimos capones, criados en las parroquias próximas y cebados con harina de centeno o maíz y migado de castañas. Tan apreciados son, que en diciembre tienen feria propia.

Parador de Vilalba

Ponferrada

Nuevas formas de mercado se abren paso en la vieja plaza de abastos de Ponferrada. Fusión perfecta de puestos tradicionales de la primera planta y el luminoso gastromercado de la segunda, donde se cocinan los productos comprados en el momento, con bares, modernas tascas y gastrobares y los restaurantes prêt à porter que condimentan listos para llevar los productos de una tierra que habla en León con acento gallego, donde cuenta la leyenda que se posó la mano de Dios.

Parador de Villafranca del Bierzo

Zocos, ferias, lonjas, plazas y rastros, herederos de la vieja ágora donde se vende y se vive, donde cabe un país entero, sus costumbres y tradiciones, su manera de ser y de vivir. Mercados que contienen la vida misma.

 

(Texto: Susana Vergara para Revista Paradores, si quieres descargarte el número completo, puedes hacerlo aquí