Parador de Ciudad Rodrigo, experiencias únicas en un alcázar medieval

La exclusividad de hospedarse en singulares edificios histórico-artísticos o en enclaves naturales privilegiados, el trato exquisito por parte del personal “siempre mimando al cliente” y el elevado estándar de calidad son, a juicio de Lucía Miguel del Corral, directora del Parador de Ciudad Rodrigo, las tres principales características que diferencian a la red de establecimientos de la compañía pública hotelera.

Vista exterior del Parador de Ciudad Rodrigo

“Yo que he podido trabajar en otras cadenas hoteleras, la diferencia es máxima. El cariño con el que tratamos al cliente en Paradores no lo tiene ninguna otra cadena hotelera. El personal se implica y al final, como en el parador de Ciudad Rodrigo, que es pequeño, se crea una pequeña familia con los clientes y hay quienes vienen a lo largo del año muchísimas veces”, asegura Lucía Miguel.

Tras “desembarcar” en la empresa estatal y pasar antes por Ávila, Sigüenza, La Granja y Segovia, ha cumplido cuatro meses al frente del alojamiento salmantino. Un monumental hotel que ha sido protagonista, precisamente, de la sección que el programa Marca España de Radio Exterior de España tiene reservada los viernes a Paradores de Turismo como uno de los grandes embajadores de nuestro país.

Habilitado en un espectacular castillo del siglo XIV, Lucía Miguel remarca en el espacio radiofónico que “es uno de los Paradores más antiguos”. Abierto en 1931, en concreto fue el cuarto en incorporarse a la incipiente red de hoteles con encanto, tan solo tres años después de inaugurarse el primigenio de Gredos.

Medida reparadora

Bautizado como Enrique II, debe su nombre al promotor de la fortaleza, Enrique II de Trastámara, quien ordenó su reconstrucción en 1372. Una medida de reparación adoptada por el nuevo rey castellano tras sitiar y pacificar la ciudad, arrebatándosela a los portugueses.  “Tras conquistar estas tierras, donde no fue muy bien recibido porque la ciudad estaba gobernada por su hermanastro Pedro I, él quiso ganarse a la ciudad construyendo el castillo”, explica la directora.

 

En siglos posteriores también sufrió devastadores asedios y conflictos bélicos como las guerras de Sucesión o de la Independencia le ocasionaron importantes destrozos. En el siglo pasado el inmueble se encontraba abandonado y en estado de ruina hasta que, por iniciativa municipal, en 1929 se acometió una primera reconstrucción para habilitar algunos espacios como museo regional y hospedería. Solo dos años después se convertía en Parador. “Ha sobrevivido a lo largo de los siglos a muchos asedios, guerras, enfrentamientos… que le ha llevado a sufrir modificaciones a lo largo de la historia”, abunda Lucía Miguel.

Puerta de entrada del Parador de Ciudad Rodrigo

Si bien las sucesivas reformas han modificado la configuración, el alcázar conserva su elegante torre del homenaje, incomparable mirador y elemento más representativo de un conjunto rematado con almenas y defendido por matacanes que está declarado Bien de Interés Cultural con categoría de monumento. Una sólida fortaleza que cuando el viajero alcanza el arco ojival de su puerta de entrada le entran ganas de exclamar aquello de “¡Ah del castillo!” confiando en  ver, como respuesta, al señor feudal por el bello matacán superior invitándose a entrar. “Quien viene a visitarnos se enamora del castillo y de su entorno”. Y es que, situado sobre un tajo elevado sobre la vega del río Águeda, desde el Parador se disfruta de unas maravillosas vistas de la ciudad, del cauce fluvial y del vasto campo charro.

Pero si pernoctar tras los muros de un castillo medieval ya constituye en sí mismo un lujo singular que retrotrae al cliente siete siglos atrás y le hace sentirse como el señor del castillo, el Parador mirobrigense va más allá. Su filosofía pasa por buscar siempre sorprenderle y mejorar su experiencia para que su estancia resulte única. “Lo que queremos es que vivan una experiencia única. Que sea todo un cómputo y que se vayan encantados Todos los meses tratamos de ofrecer a nuestros clientes algo fuera de lo habitual, de generar experiencias que les enamoren”, informa.

Bodas ambientadas en el medievo

Así, en febrero tuvo lugar una masterclass de elaboración de queso artesanal, arropada con degustación de otros productos de la zona como vino y aceite; el 16 de marzo iniciaron las visitas teatralizadas o el pasado sábado se celebró la cena napoleónica con un menú inspirado en la cocina del siglo XIX y baile de Regencia, con motivo de la recreación histórica que se lleva a cabo anualmente en la localidad coincidiendo con el aniversario de su declaración como Conjunto Histórico Artístico en 1944.

Hall del Parador deCiudad Rodrigo

Para mayo ya tienen preparada una cena del Siglo de Oro, con escritores de la época, en junio otra renacentista también teatralizada, inspirada en la familia de los Águila, que gobernó el castillo en aquel periodo... “Vamos buscando siempre un poco la originalidad y que el cliente se acerque a distintas épocas y viva algo distinto”, explica la directora. Un planteamiento que ha llevado a celebrar bodas temáticas “y ya son varias las que hemos tenido medievales”.

Jardín gastronómico

Decorado con mobiliario tradicional castellano y detalles de época, el Parador dispone de 35 habitaciones, algunas con excepcionales vistas. Entre sus dos junior suites, Lucía Miguel distingue como la más emblemática la estancia que ocupaba Leonor, la hija de Enrique II de Trastámara, y que era en la que se instalaba Franco, considerado el personaje “más relevante” que ha pasado por el establecimiento, “que cerraba el Parador y se alojaba aquí para sus reuniones con Salazar”.

Habitación del Parador de Ciudad Rodrigo

El recinto resulta ideal para celebrar eventos, con escenarios espectaculares, como su restaurante, con impresionantes arcadas de piedra, o el cuidado jardín, donde “se está poniendo muy de moda la fiesta preboda”, que comienza a ser habitual la víspera del enlace, y un espacio donde durante todo el verano se ofrecen barbacoas al aire libre. “Son muchos los grupos y familias que contratan este servicio para disfrutar del jardín”.

Jardín del Parador de Ciuda Rodrigo

Para la directora, precisamente la gastronomía es otro punto especial del Parador. Una propuesta de cocina tradicional basada en la típica comida charra. “Aquí en Ciudad Rodrigo es muy típico el farinato. Es un embutido salmantino que se hace con manteca o grasa de cerdo, pan, harina, pimentón… lleva varios ingredientes, y se suele cocinar siempre frito. Nosotros en el parador tenemos como plato típico los huevos con farinato -en la carta puede encontrarse como farinato con yema asada a baja temperatura con patatas meneás (también conocidas como revolconas), que es muy demandado”, expone a modo de ejemplo.

Una oferta que cada temporada presenta nuevos platos y donde no faltan el apreciado jamón ibérico de Guijuelo, los embutidos, los asados, los quesos de la zona, el bacalao o la ternera morucha, que, acompañada con patatas ‘meneás protagoniza el plato emblemático del Parador’.

Salón imperial del Parador de Ciudad Rodrigo

La ubicación de Ciudad Rodrigo en una encrucijada estratégica convierte al Enrique II en un punto de parada obligada para muchos viajeros que se desplazan tanto en el eje Norte-Sur como en el Este-Oeste. “Tenemos muchos clientes de paso, que bien van a Portugal y se alojan aquí o bien vienen a España y paran aquí para comer, cenar… Es sin duda un sitio estratégico”, reconoce.

Pero, tal y como destaca la directora, tanto la localidad mirobrigense como su entorno tienen un gran atractivo y el Parador también es elegido habitualmente como alojamiento para quien quiere conocer toda esa zona. Ya solo el Conjunto Histórico Monumental de Ciudad Rodrigo merece dedicarle un tiempo para paladear su rico patrimonio arquitectónico. Ciudad amurallada en su totalidad, invita a recorrer su perímetro de unos dos kilómetros disfrutando de un agradable paseo, y perderse por sus calles sembradas de conventos, iglesias, palacios y casas señoriales, hasta desembocar en su admirable Plaza Mayor, con su Ayuntamiento del siglo XVI y estilo renacentista y su imponente Catedral. Pero como no solo con ver piedras se consuela el hombre, la directora recomienda conocer una fábrica de embutidos “y probar el farinato” o visitar una dehesa de ganado bravo “que se encuentra muy cerquita”.

Vista desde la torre del homenaje del Parador de Ciudad Rodrigo

Además, sugiere hacer excursiones por los alrededores a lugares como Salamanca, apenas a 80 kilómetros y declarada Patrimonio de la Humanidad, o, dado el espléndido entorno natural, recorrer el Parque de los Arribes del Duero “que se puede hacer una ruta de senderismo, con avistamiento de aves, incluso un crucerito en barco por el río Duero”. Una alternativa en la que no pasa por alto realizar un recorrido por la Sierra de Francia para algunos de los "Pueblos más bonitos de España" como La Alberca, Mogarraz, Miranda del Castañar y Ledesma, o incluso acercarse hasta Candelario. Calles laberínticas empedradas, casas de piedra con balcones de madera, bellas plazas y fuentes, donde parece que se haya parado el tiempo.

Trampolín hacia Portugal

También es una excelente oportunidad para cruzar la fronte y adentrarse en Portugal que está a unos 25 km de distancia, para conocer algunas de las Aldeias Históricas de Portugal, como la villa de Almeida, un conjunto amurallado, antigua fortificación defensiva en la raya entre los dos países. O descubrir el Parador de Casa da Ínsua, en Penalva do Castelo, la primera y única franquicia por el momento de la red y representante exclusivo en tierras lusitanas. Un emblemático edificio con unos majestuosos jardines de estilo francés y que cuenta bodega de elaboración de vinos y produce sus propios quesos y mermeladas. “Merece mucho la pena la visita. Ya solo ver el Parador Nosotros trabajamos mucho con ellos, porque hay muchos clientes que vienen a Ciudad Rodrigo y por su proximidad van a Casa da ínsua o viceversa. La experiencia es muy gratificante”.

Parador Casa de Ínsua

Que el turismo de interior está en alza y que Ciudad Rodrigo y su entorno son un destino de primer orden lo demuestran los datos de ocupación que registra el Parador Enrique II, con una media en 2018 de aproximadamente un 71%, según datos aportados por Lucía Miguel. Un positivo balance que, a tenor de la marcha en los dos primeros meses de 2019, donde pese a ser temporada baja se han superado en 11% las cifras del mismo periodo del año pasado, se va a mejorar sustancialmente en el presente ejercicio. “La verdad es que está siendo muy solicitado”, afirma con satisfacción la directora.

Con un público mayoritariamente nacional, gran parte de él de paso hacia el país vecino o ya de retorno, uno de cada cuatro clientes son extranjeros. Reino Unido, Francia y Portugal se posicionan como los primeros países emisores, si bien, tal y como revela Lucía Miguel, “cada vez estamos trabajando más con Portugal para que cada vez venga más clientes, bien porque vienen a Portugal de otros países, como por ejemplo a través de los cruceros del río Duero, o bien pues portugueses que vienen a visitarnos”.

En el calendario hay marcadas dos fechas que constituyen un importante foco de atracción de visitantes a Ciudad Rodrigo con dos eventos que despiertan una gran expectación: la recreación de la invasión napoleónica y el original Carnaval del Toro, declarado Fiesta de Interés Turístico Nacional, con encierros por las calles acompañados de máscaras, disfraces y charangas. Lucía Miguel considera que son dos citas que hay disfrutar obligatoriamente, pero para ella si hay una época en la que merece la pena acercarse hasta la zona es con los albores de la primavera. “Yo recomendaría venir cuando ya empieza el buen tiempo, porque además la zona de Los Arribes se pone muy bonita. Florece el Almendro y también está la fiesta del almendro. Y tanto Ciudad Rodrigo como los alrededores se embellecen en esta época”, aconseja.

 

 

Reserva en el Parador de Ciudad Rodrigo)