Vive la Historia. Parador de Alarcón

Dicen de este castillo que tomó su nombre del rey visigodo Alarico y que luego fue ciudadela árabe, pero su leyenda data de finales del siglo XII, cuando tras nueve meses de asedio implacable, un caballero cristiano ayudado por dos dagas consiguió trepar por sus muros y conquistarlo para Alfonso VIII de Castilla.

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Ficha Técnica
Categoría: 
Castillo
Fecha: 
1966
Arquitecto: 
Manuel Sainz de Vicuña y Ignacio Gárate
BIC: 
Monumento
EL EDIFICIO

El castillo más bello y mejor conservado de Cuenca es, desde 1966, el Parador de Alarcón. Esta pequeña, pero inexpugnable, fortaleza tiene un origen incierto pero, en cualquier caso, antiquísimo y probablemente prerromano. Fue baluarte de los árabes y, desde 1184, cristiano. Estratégico durante toda la Edad Media, Alarcón y su linaje fueron muy activos y codiciados, tanto por los aragoneses como por los castellanos. Uno de sus ocupantes más famosos, el marqués de Villena, Diego López Pacheco fue decisivo en su historia ya que, tras perder la guerra contra los Reyes Católicos, tuvo que rendir la villa lo que provocó una decadencia demográfica y económica de la que no se recuperó. Su aspecto actual es de castillo gótico (excepto la renacentista torre del homenaje) estructurado en torno a un pequeño patio interior con aljibe para asegurar el agua a sus habitantes. Al exterior, tres lienzos de pared de mampostería y piedra más el de la torre del homenaje, todos rematados con almenas. En el interior existieron una serie de dependencias internas adosadas a los muros que se reconstruyeron y se adaptaron a las necesidades del parador. Tuvo un patio de armas externo, amurallado, hoy desaparecido, que se correspondería con los actuales jardines y aparcamiento. 

Parador de Alarcón
El Conde Lucanor. Biblioteca Nacional
DON JUAN MANUEL Y SU CONDE LUCANOR

Uno de los dueños del castillo fue Don Juan Manuel (1282-1348), hombre de armas, política y letras. Influyente consejero de reyes, protagonista de intrigas entre los reinos peninsulares y señor feudal. Pasó a la historia por su célebre libro “El Conde Lucanor”, un libro de cuentos provechosos “para enseñar deleitando”. Señor de Alarcón desde 1305, reconstruyó el castillo en el que pasó largas temporadas y donde pudo escribir algunas de sus mejores obras como el perdido “Libro de la Caballería” o “El Conde Lucanor” o “Libro de Patronio”. Por ambos está considerado como el máximo exponente de la prosa castellana del siglo XIV. Emparentado con la realeza castellana, se relacionó con la aragonesa a través de su matrimonio y uno de sus nietos llegó a ser rey de Castilla, Juan I y otro, Fernando, de Portugal. Las luchas dinásticas de la España de la época y sus posesiones territoriales, entre Castilla y Aragón, marcaron su vida e hicieron de él una pieza importante en las relaciones de poder peninsulares. Hábil político, en ocasiones fue intermediario entre ambas coronas y, en otras astuto, intrigante, pero en cualquier caso un personaje clave en la compleja historia española de la Baja Edad Media.

Vista del Castillo de Alarcón
UNA FORTALEZA INEXPUGNABLE

Al Parador de Alarcón se accede a través de un angosto istmo que hoy es una estrecha carretera. Tras las tres puertas y fosos se alza el castillo de planta trapezoidal que se adapta a la roca sobre la que se construyó. Su sistema defensivo está basado en dos atalayas situadas fuera del istmo a modo de pequeños castillos vigía (torres del Alarconcillo y del Cañavate) más las tres murallas concéntricas.

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