Vive la Historia. Parador de Alcañiz

El Parador de Alcañiz está situado en uno de los conjuntos monumentales más complejos de Aragón. En este enorme recinto, mitad castillo y mitad convento, conviven varios estilos arquitectónicos consecuencia de su intenso pasado pero, sobre todo, impresiona al viajero por su imponente silueta que domina toda la zona.

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Ficha Técnica
Categoría: 
Castillo-convento-palacio
Fecha: 
1968
Arquitecto: 
José Luis Picardo
BIC: 
Monumento
EL EDIFICIO

En la loma de Pui Pinos, donde se halla el parador, se pueden distinguir dos unidades muy diferentes: en el norte, la parte medieval del conjunto (con torre del homenaje, iglesia y claustro) y, en el sur, la edificación más reciente, el llamado Palacio de los Comendadores, construido sobre antiguas edificaciones reformadas en el siglo XVIII. La parte medieval del conjunto son los únicos restos del castillo calatravo y muy valiosa por las pinturas murales góticas que decoran iglesia y torre. A ellas se accede desde el palacio barroco atravesando lo que fuera el patio de armas. Es el palacio barroco el que se habilitó como parador en 1968. Aunque es una construcción civil mantiene el aire defensivo de todo el conjunto. De él destaca su inmensa fachada de piedra en el estilo característico de los palacios aragoneses del final del Renacimiento con dos torres esquineras. De sus tres plantas, la inferior es de piedra y las dos superiores de ladrillo. En la planta principal se abren grandes ventanales y la característica galería de arquillos de ladrillo rematada por un artístico alero de gran voladizo, un motivo decorativo que también se repite en las torres.

Parador de Alcañiz
La Concordia de 1412, Alcañiz
LA CONCORDIA DE 1412

Tras la muerte sin sucesor de Martín I se abrió una grave crisis política en la corona de Aragón que hubo de solucionarse por la diplomacia. El acuerdo alcanzado en Alcañiz en febrero de 1412 resolvía de forma pactada el problema sucesorio, designándose, pocos meses después, a Fernando de Trastámara, abuelo del futuro rey católico. Eran seis los candidatos y una enorme dificultad política pero después de casi dos años de interregno, en febrero de 1412, los representantes de los condados de Cataluña y del reino de Aragón (el reino de Valencia no se sumó en un principio pero acabó adhiriéndose a los pocos días) firmaron en la iglesia de Santa María de Alcañiz un acuerdo o concordia por la que el heredero sería designado por nueve compromisarios, tres por reino, reunidos en Caspe (Zaragoza), siempre y cuando el elegido obtuviese un mínimo de seis votos y al menos uno de cada reino. Por fin, en Caspe, el 24 de Junio, seis compromisarios (los tres aragoneses, dos valencianos y un catalán) respaldaron la candidatura de Fernando de Trastámara que reinó con el nombre de Fernando I de Aragón.

Pinturas murales en el Parador de Alcañiz
LAS PINTURAS MURALES

Una de las joyas del castillo son sus frescos medievales. Su importancia viene dada por su antigüedad pero, sobre todo, por lo variado e insólito de sus representaciones. Datados a lo largo del siglo XIV, su estilo es un gótico lineal de tintas planas, donde el dibujo, esquemático y lineal, se impone al color. Probablemente fueran ejecutadas a lo largo del siglo y por distintos maestros y sorprende la riqueza de la temática que va desde lo religioso a lo caballeresco, lo funerario o simbólico, relacionándose cada una de ellas con el lugar en el que se sitúan: atrio de la iglesia, fachadas, torre del homenaje o claustro.

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