Vive la Historia. Parador de Sigüenza

Estratégicamente emplazado, fue alcazaba, palacio de obispos, lugar de paso de reyes y príncipes, breve corte de un rey frustrado, objeto de asedio en guerras recientes, cuartel y un montón de ruinas tras la Guerra Civil. Desde 1976 esta gran mole de piedra es Parador de Turismo.

Container

Ficha Técnica
Categoría: 
Castillo
Fecha: 
1976
Arquitecto: 
José Luis Picardo
BIC: 
Monumento
EL EDIFICIO

Fueron los árabes quienes le dieron la traza de alcazaba, la planta en rectángulo irregular y el gran patio central a este impresionante castillo que, posteriormente, fue sede episcopal. La fachada poniente es la de más altura y en ella se levanta la torre de Blanca, reina de Castilla. Dentro de este muro se encontraban las mazmorras, bodegas, almacenes y caballerizas reconvertidas, tras su adaptación como parador, en salón de ceremonias. En una de sus esquinas, una torre cuadrada conserva el aparejo romano. En la fachada norte está la actual entrada al parador presidida por dos torres semicirculares. La puerta en memoria del obispo Girón de Cisneros (s. XIV) luce su escudo en la entrada y también a él se deben la barbacana exterior y la restauración de los aposentos del palacio episcopal. Por delante, una reconstruida barbacana del siglo XIV que defendía el castillo. El viejo castillo sufrió modificaciones en los siglos XIV-XV y en el XVIII. Su adaptación a parador fue muy compleja ya que el edificio había sufrido sucesivas y desordenadas ampliaciones y perdido su función militar, por no mencionar los enormes destrozos durante la guerra civil. Actualmente, su silueta luce el aspecto militar que tuvo en origen.

Parador de Sigüenza
Blanca de Borbón, Parador de Sigüenza
BLANCA DE BORBÓN, REINA DE CASTILLA

Esta joven princesa francesa casada con Pedro I tuvo una vida desgraciada y trágica. Pieza estratégica en la alianza entre Francia y Castilla, su marido la abandonó a los dos días de la boda por no poder pagar el rey de Francia la dote matrimonial. Repudiada, fue enviada al castillo de Sigüenza durante la guerra civil que asoló Castilla desde 1355 y donde permaneció cuatro largos años. Tras la ruptura del pacto matrimonial, Castilla se dividió en dos bandos, uno de los cuales apoyó la causa de la reina humillada lo que la devolvió muy incómoda ante su marido que, además de en Sigüenza, la confinó en el castillo de Arévalo, el alcázar de Toledo, Jerez y Medina Sidonia, para alejarla de la frontera aragonesa y de sus enemigos. Desde todos ellos la reina envió cartas a sus partidarios e incluso al mismísimo papa Inocencio VI que presionó para su liberación. De poco le sirvió ya que estando desterrada en Medina Sidonia murió en 1361 a los 25 años. Se ha especulado mucho sobre su muerte. Si para la leyenda romántica fue asesinada por orden de su marido, hay quien dice que murió de causa natural como consecuencia de una enfermedad. Sin duda, la fama sanguinaria de Pedro I agrandó aún más la leyenda e hizo posible la teoría del envenenamiento.

UN TAPIZ PARA UN CASTILLO: DIDO Y ENEAS

Este hermoso tapiz flamenco del siglo XVII representa una de las célebres historias que narrase Virgilio en “La Eneida”. Aunque aparentemente es una historia de amor entre la reina cartaginesa y el troyano Eneas, en realidad tiene una lectura política y militar: el desesperado ruego de Dido. Enamorada y abandonada, proporcionó una justificación mitológica para la guerra entre ambas ciudades en tiempos de Aníbal (218-201 a.C.).

TAMBIÉN LE GUSTARÁ
  • Paseo a pie por Sigüenza
  • Sepulcro del Doncel en la capilla de San Juan de la catedral
Vista de Sigüenza