Ruta Ciudades Patrimonio de la Humanidad

Monumentalidad, historia y cultura. Cinco urbes próximas a Madrid de sobresaliente patrimonio: Cuenca, Alcalá, Segovia, Ávila y Salamanca.

Día 1
Salida. Domingo.
Emprendemos viaje en Cuenca, ciudad de mágica belleza y rincones inolvidables con sus icónicas casas colgadas y su impresionante verticalidad sobre el cortado del río Huécar. La ciudad en sí es preciosa. Visita la popular Plaza Mayor, la Catedral de Santa María y las iglesias de San Julián y San Pedro, el convento de las Descalzas y San Nicolás, entre otros monumentos. A poco más de 30 kilómetros descubrirá un maravilloso capricho de la naturaleza: la Ciudad Encantada, un paraje natural de formaciones rocosas calizas donde se crea la ilusión de pasear entre calles, plazas, altos edificios, bosquecillos, animales, puentes romanos e incluso barcos, todos ellos vigilados por una enorme cabeza de gigante.

Más allá del patrimonio histórico, en Cuenca se respira arte contemporáneo por los cuatro costados. con puntos de especial interés como el Museo de Arte Abstracto, la Fundación Antonio Pérez o el Espacio Torner.

Y no puedes dejar pasar la oportunidad de contemplar la ciudad desde el aire ya que es uno de los lugares más espectaculares para volar en globo. En el Parador te informarán para que puedas vivir esta experiencia que será inolvidable.
Día 2
Lunes.
Desde tierras manchegas llegamos a Alcalá de Henares. Ciudad natal de Cervantes, bella en sus calles, palacios, conventos y edificios civiles, siempre invita a descubrir su Universidad (en 1499 el Cardenal Cisneros fundó el primer campus universitario ex-novo del mundo) y el Colegio Mayor de San Ildefonso, la Plaza de Cervantes, las ruinas de Santa María de la Mayor, calles colegiales de Santa Ursula y de Escritorios, la Iglesia Magistral Catedral de los Santos Justo y Pastor, los mosaicos romanos del Museo Arqueológico regional... No olvides dar un paseo por la concurrida calle Mayor -la calle con soportales más larga de España- donde se alza la Casa Natal del ilustre autor del Quijote y disfrutar de sus comercios y barras de tapas, ni visitar el Corral de Comedias, un edificio único ya que es más antiguo de España y conserva importantes elementos constructivos originales.

Hay que estar muy atento a la agenda porque Alcalá, considerada la Ciudad de las Artes y de las Letras, ofrece grandes posibilidades de ocio de calidad, que se diversifican en una amplia oferta cultural y turística que puede coincidir con tus fechas.
En la ciudad complutense es obligado probar platos típicos de la cocina castellanomanchega con las alusiones culinarias del Quijote y es otra de las localidades donde se profesa culto al tapeo.

Si viajas con niños una visita aconsejable es el Parque Europa en Torrejón de Ardoz, con réplicas a escala de 18 monumentos europeos, gratuito y a solo 14Km del Parador de Alcalá. Y una vez hayas conocido todo lo que te ofrece la ciudad te recomendamos excursiones a dos rincones con encanto llenos de historia: el pintoresco pueblo de Chinchón y el Real Sitio de Aranjuez, declarado Paisaje Cultural Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.
Día 3
Martes.
Sin detenernos en Madrid, alcanzamos Segovia, una de las ciudades más monumentales de España. Te sorprenderá a cada paso. Su imponente acueducto, te recordará el poder de Roma; su catedral, el Alcázar o las murallas medievales –únicas que se conservan completas junto a las de Lugo y Ávila- te evocarán un espléndido pasado. Iglesias como San Esteban, San Justo, San Martín y San Millán, nos trasladarán al medievo, el Renacimiento y el Barroco.

Para paladear la ciudad hay que callejear, tapear en sus barras -que al igual que en Salamanca se ofrecen gratuitamente- y darse un reparador homenaje con unos judiones y un crujiente cochinillo.

En los alrededores no olvides visitar el Palacio Real de La Granja de San Ildefonso (S. XVIII), con sus espléndidos jardines versallescos y el juego de agua en sus fuentes en verano, y el Palacio de Riofrío, que alberga el Museo de Caza y pinturas Rubens y Velázquez y está rodeado de un bosque con gamos y ciervos en libertad.
Días 4 y 5
Miércoles y Jueves.
Mística y monumental, Ávila con su perfecta muralla con 88 torreones y nueve puertas, algunas tan bellas como las del Alcázar y San Vicente, cobija un impresionante patrimonio en el que destaca la Catedral fortificada de San Salvador (iniciada en el S. XI), el Museo Catedralicio, el Convento de Santa Teresa (S. XVII) y un reguero de palacios renacentistas e iglesias románicas. Te encantará dar un paseo por el adarve de la muralla, y perderte por las calles de su casco histórico, sembrado de encanto en cada plaza, cada calle y cada esquina. Una ciudad Patrimonio Cultural Mundial en la que todo recuerda a la santa, que también ha dado nombre a su dulce más famoso: las yemas de Santa Teresa.

Si quieres disfrutar de la mejor panorámica de la ciudad hay que subir paseando al atardecer hasta el humilladero de los Cuatro Postes. ¡La foto merece la pena!

Y como no solo de piedras vive el hombre, date un homenaje gastronómico y apriétate unas judías del Barco de Ávila, unas patatas revolconas con torreznos o atrévete con un chuletón de ternera 100% raza negra avileña.
Días 6 y 7
Viernes y Sábado.
Rematamos el viaje en tierras charras. Salamanca, universitaria y alegre, está llena de rincones y edificios históricos. Rebosa patrimonio y belleza. Camina hasta el centro de la Plaza Mayor, de estilo barroco, (S. XVIII), abre los ojos, déjate seducir por su belleza y armonía y entra en sus acogedores y entrañables cafés y mesones, como el veterano Novelty, para tomar algo.
Descubre entre sus muchos monumentos la Casa de las Conchas (S. XV), famosa por su fachada decorada con cientos de estos bivalvos, la Catedral Vieja (S. XIII) y la Catedral Nueva (Del S. XVI al S. XVIII) y sube a sus terrazas exteriores para pasear entre gárgolas y campanas; o la Universidad (S. XVI), la más antigua de España, en cuya fachada puedes entretenerte buscando su icónica rana para que se te cumpla un deseo.

Y, por supuesto, no debes marcharte sin sentir la magia del Huerto de Calixto y Melibea, o conocer la Casa Lis, palacete modernista de vidrieras de colores.

Es obligado salir de tapeo por Salamanca, donde es una auténtica religión, y no te puedes ir del Parador sin probar la ternera morucha, el farinato o el jamón ibérico de Guijuelo.