Ruta de Cáceres, Parque Nacional de Monfragüe y La Vera

Cautivador trayecto por el patrimonio histórico y natural de las tierras extremeñas con campamento base en Cáceres, Plasencia y Jarandilla.

Día 1
Salida. Domingo.
Iniciamos este periplo por territorio cacereño en la capital, un emplazamiento de ensueño. Cuando uno llega a Cáceres con las entrañables cigüeñas sobrevolando por doquier siente que es una ciudad irrepetible. Un espacio arquitectónico y urbano único que conforma uno de los conjuntos monumentales de la Edad Media y Renacimiento más importantes del mundo.

Sea cual sea la dirección que tomes por su laberinto de calles empedradas se sucederán casas-fortaleza, iglesias, palacios o sus murallas romanas y árabes, y solo es cuestión de tiempo de que te sorprendas en la Plaza de Santa María rodeado de palacios renacentistas o descubras joyas como el aljibe musulmán del Museo Provincial. Debes acercarte hasta la torre de Bujaco, sede del Centro de Interpretación de las Tres Culturas, la judería vieja y no hay que olvidar visitar la concatedral de Santa María.

Llamada la 'ciudad feliz', en Cáceres se sale mucho -tiene fama su marcha nocturna- y el ambiente es espectacular. Y para más inri en muchos sitios ponen tapa gratis de cortesía.
Día 2
Lunes.
Nuestra siguiente parada es Plasencia, situada al final del fértil Valle del Jerte. Enclave estratégico en la Ruta de la Plata es un auténtico regalo. Descubrirás restos de las murallas medievales, sus torreones (se conservan 21 de los 71 originales) y sus puertas, como la del Sol o el postigo de Santa María. Pasearás por la Plaza Mayor, centro neurálgico de agitada vida, y en la torre del Ayuntamiento encontrarás al Abuelo Mayorga, un autómata construido en el siglo XIII que es uno de los símbolos de la ciudad.

Además, hallarás uno de los conjuntos monumentales más representativos de la zona, formado por la Catedral Vieja, de traza románica, y la Catedral Nueva, con elementos góticos y renacentistas, cuyo entorno ofrece bellos rincones. El acueducto medieval de San Antón, Palacio Episcopal, los Palacios de los Marqueses de Mirabel, de Carvajal-Girón, de las Torres o el Convento de San Vicente Ferrer son otros lugares de especial interés en la ciudad.

Situado a poco más de 20 kilómetros, resultaría imperdonable no acercarse hasta el Parque Nacional de Monfragüe y su Reserva de la Biosfera con un patrimonio natural y paisajístico de indudable valor. Un espacio atravesado por los ríos Tajo y Tiétar que constituye una de las zonas más representativas y mejor conservadas de bosque y matorral mediterráneo.

En este entorno maravilloso se puede encontrar al águila imperial, al buitre negro, al halcón peregrino, al búho real, a la cigüeña negra y a grandes colonias de buitres leonados entre otras muchas especies.

Así mismo, Plasencia es un excelente punto de partida para conocer las Hurdes, la Sierra de Gata o el Valle del Jerte, con su espectacular primavera, cuando los cerezos en flor tiñen el valle de un blanco luminoso.
Día 3
Martes.
Tomando rumbo hacia el este nos adentramos en la Comarca de La Vera y su microclima especial. El Parador de Jarandilla, de una monumentalidad y belleza inigualables, es un punto de partida muy especial para conocer lugares como el Monasterio de Yuste, donde pasó sus últimos días el Emperador Carlos V.

Si te gusta la naturaleza puedes de lugares maravillosos como la Garganta del Jaranda o la Garganta de la Olla, con sus piscinas naturales donde darte un baño estival, o pueblos cercanos entre los que destacan Valverde y Villanueva.

Los amantes de la buena mesa no pueden irse sin probar la Torta del Casar, probablemente el mejor queso del mundo, un buen jamón de bellota pata negra y sin aprovisionarse del oro rojo de la zona: el preciado pimentón.