Ruta de la Costa de la Luz

Puestas de sol de enmarcar en el litoral atlántico de playas infinitas de Cádiz a Ayamonte, parando en Mazagón, en pleno paraíso de Doñana.

Día 1
Salida. Domingo.
Luz, magia y alegría. Resumido, eso es la llamada “La Tacita de Plata”, una de las ciudades más antiguas de occidente. Una intrincada urbe de callejuelas abierta al Atlántico donde conviven armónicamente palacios barrocos y edificios indianos con la excepcional arquitectura moderna del Parador. Desde la Torre Tavia -y con su pionera cámara oscura- podrás verla en todo su esplendor, desde donde se aprecia la catedral, ejemplo del esplendor colonial de la ciudad.

La playa urbana de La Caleta es su horizonte abierto e infinito. Escoltada por los castillos de Santa Catalina y San Sebastián, en su paseo marítimo evocarás la icónica imagen del malecón de La Habana. Ciudad acogedora, conviene perderse por sus barrios con encanto por dejarse seducir por su peculiar forma de vida -apunta en tu agenda, el carnaval, su fiesta por excelencia en la que las calles se llenan de comparsas, chirigotas y desenfreno, tapear y disfrutar de exquisitos manjares, como el marisco, el pescaíto frito o el exclusivo atún de almadraba.

Puedes cruzar la Bahía de Cádiz en una maravillosa travesía en barco para conocer El Puerto de Santa María o acercare hasta Sanlúcar de Barrameda, situada en la desembocadura del Guadalquivir frente a Doñana, donde degustar una buena manzanilla y en verano presenciar las famosas carreras de caballos en la playa.
Día 2
Lunes.
Camino de territorio onubenses hay que hacer una parada obligada en Jerez de la Frontera y visitar una de sus afamadas bodegas y probar “el sol de Andalucía embotellado” y, puesto que la protección del Parque Nacional de Doñana obliga a desviarse hasta Sevilla, si dispone de tiempo puede hacer escala en la histórica capital hispalense, con su Giralda y su Torre del Oro.
Nuestro destino es Mazagón cuya playa, de doradas arenas paralelas a un acantilado cuaternario, ocupa una franja de 10 kilómetros. En un espacio paradisíaco y de belleza inigualable, dentro del Espacio Natural de Doñana, se ubica el Parador de Mazagón, frente al océano y en playas vírgenes, en medio de un frondoso bosque de pinos desde donde visitar el paraíso ornitológico del Parque Nacional de Doñana y la Ermita de El Rocío.

En torno a Moguer y Palos de la Frontera se articula una Ruta Colombina de lugares andaluces que tuvieron relevancia en la preparación y la realización del primer viaje de Cristóbal Colón y el descubrimiento de América. Entre las visitas imprescindibles destacan el Monasterio de La Rábida y el Muelle de las Carabelas, donde se encuentran las réplicas de la Pinta, la Niña y la Santa María y la Casa-Museo de los Hermanos Pinzón.
Día 3
Martes.
Rumbo al oeste llegamos a Ayamonte. la última etapa de esta ruta por la Costa de la Luz. Un lugar para el descanso y el relax donde poder disfrutar de la desembocadura del río Guadiana, playas como Isla Canela o Punta del Moral, bellos arenales donde las dunas caracterizan el paisaje y su entorno.

Hay que destacar también el Parque Natural de Isla Cristina. Un conjunto de marismas que se sitúa entre los municipios de Ayamote e Isla Cristina. Puedes realizar un crucero fluvial por el Guadiana y, si tienes tiempo, visita el pueblo de Sanlúcar del Guadiana, donde está la primera tirolina transfronteriza del mundo, que conecta con el pueblo portugués de Alcoutim. Por cierto, El Algarve está a un paso.

Si eres de los que le tocó fibra “Platero y tú” debes acercarte hasta Moguer, donde se ubica la Casa Museo Zenobia y Juan Ramón Jiménez.

Y atención porque el jamón de Jabugo y las gambas blancas de Huelva son dos “imperdibles” de este viaje.