Ruta de la Plata I

Tramo extremeño del ancestral corredor que une la costa atlántica andaluza con el Cantábrico con un valioso legado cultural y patrimonial. 

Día 1
Salida. Domingo.
Prepárate para sorpresas interminables en este viaje a una de las zonas más desconocidas y bellas de nuestro país. “Zarpamos” desde Zafra, conocida como “La Sevilla Chica”, que nos brinda la oportunidad de conocer la Iglesia de Nuestra Señora de la Candelaria (S. XIII), los conventos de Santa Catalina, de Santa Clara y del Rosario, la Casa Grande, los restos de las murallas árabes y la Puerta de Jerez o el Palacio de los Duques de Feria, un majestuoso castillo del siglo XV que acoge el Parador.
Para tomar el pulso a la ciudad hay que acercarse a la Plaza Chica -donde está allí la famosa Vara de Zafra que antiguamente servía de referencia a los comerciantes para sus medidas- y Plaza Grande, unas plazas porticadas maravillosas, que son su centro neurálgico con numerosos bares y restaurantes donde disfrutar de lo mejor de la gastronomía pacense.

En el entorno puedes visitar bodegas, almazaras y vivir experiencias singulares como descubrir el mundo del toro de la mano de un maestro y segregar adrenalina poniéndote delante de una res brava en una capea o realizar un safari del jamón por la dehesa extremeña. A solo 5 kilómetros te espera “El Capricho de Cotrina”, una de las construcciones más curiosas de España que recuerda a las que hizo Gaudí.
Día 2
Lunes.
Sin abandonar tierras de Badajoz, alcanzamos Emerita Augusta, “la pequeña Roma” que nos habla a cada paso de su espléndido pasado cuando era una floreciente y activa colonia del Imperio. Fiel reflejo de este legado son el Museo Nacional de Arte Romano, el Anfiteatro, el Circo -uno de los mejor conservados y más grandiosos del Imperio- y el Teatro, el príncipe de los monumentos emeritenses que cuenta con un escenario increíble donde todavía se realizan actuaciones.

No olvides visitar la Casa Romana del Anfiteatro, Casa Romana de Mitreo, el yacimiento de la Iglesia Santa Eulalia, el Puente Romano sobre el Guadiana, el Templo de Diana y el Acueducto de los Milagros. Los árabes también dejaron su huella en estas tierras en su Alcazaba al igual que los Visigodos, cuyo arte podrá descubrir en el Museo de Arte Visigótico.

Para sentirse como un auténtico romano, nada mejor que darse en las termas un relajante baño de aguas salutíferas con masaje incluido, y para no tener que cumplir penitencia uno no puede pasar por estas tierras sin probar Jamón Ibérico de bellota D.O. Dehesa de Extremadura. ¡Sería un pecado!
Días 3 y 4
Martes y Miércoles.
Tomando rumbo norte nos adentramos en territorio cacereño para llegar a Trujillo, tierra de conquistadores -o descubridores, como prefieren que les llamen por aquellos lares-. Extremadura se expresa en esta monumental población de forma mágica. Nos abre sus puertas en su Plaza Mayor, presidida por la estatua ecuestre de Pizarro y flanqueada por palacios renacentistas. Al recorrer sus calles descubriremos los palacios de los Duques de San Carlos, de los Marqueses de la Conquista o del Marqués de Sufraga.

Su viejo castillo medieval de origen árabe, donde se rodó la batalla final de la temporada 7 de Juego de Tronos, nos habla de viejas historias al igual que la Casa Museo de Pizarro, dedicada al conquistador de Perú. También los monumentos religiosos tienen su lugar destacado en esta población como las iglesias de San Martín y de Santa María La Mayor o los conventos de Santa Clara y de San Francisco Real.

A media hora en coche está Cáceres, ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad que destaca por sus rincones monumentales e históricos.
Día 5
Jueves.
Seguimos ascendiendo y nos adentramos en la Comarca de La Vera y su microclima especial. El Parador de Jarandilla, de una monumentalidad y belleza inigualables, es un punto de partida muy especial para conocer lugares como el Monasterio de Yuste, donde pasó sus últimos días el Emperador Carlos V.

Si te gusta la naturaleza puedes de lugares maravillosos como la Garganta del Jaranda o la Garganta de la Olla, con sus piscinas naturales donde darte un baño estival, o pueblos cercanos entre los que destacan Valverde y Villanueva.

Los amantes de la buena mesa no pueden irse sin probar la torta del casar, probablemente el mejor queso del mundo, un buen jamón de bellota pata negra y sin aprovisionarse del oro rojo de la zona: el preciado pimentón.
Días 6 y 7
Viernes y Sábado.
Plasencia, situada al final del fértil Valle del Jerte, es nuestra última etapa. Enclave estratégico en la Ruta de la Plata es un auténtico regalo. Descubrirás restos de las murallas medievales, sus torreones (se conservan 21 de los 71 originales) y sus puertas, como la del Sol o el postigo de Santa María. Pasearás por la Plaza Mayor, centro neurálgico de agitada vida, y en la torre del Ayuntamiento encontrarás al Abuelo Mayorga, un autómata construido en el siglo XIII que es uno de los símbolos de la ciudad.
Además, hallarás uno de los conjuntos monumentales más representativos de la zona, formado por la Catedral Vieja, de traza románica, y la Catedral Nueva, cuyo entorno ofrece bellos rincones. El acueducto medieval de San Antón, Palacio Episcopal, los Palacios de los Marqueses de Mirabel, de Carvajal-Girón, de las Torres o el Convento de San Vicente Ferrer son otros lugares de especial interés en la ciudad.

A poco más de 20 kilómetros, resultaría imperdonable no acercarse hasta el Parque Nacional de Monfragüe y su Reserva de la Biosfera, un verdadero santuario para el avistamiento de aves donde habitan bosques mediterráneos y las especies más significativas de la fauna española.

Así mismo, Plasencia es un excelente punto de partida para conocer las Hurdes, la Sierra de Gata o el Valle del Jerte, con su espectacular primavera, cuando los cerezos en flor tiñen el valle de un blanco luminoso.