Ruta de la Plata II

Incursión desde tierras extremeñas hasta Benavente siguiendo la histórica calzada que conecta la costa atlántica andaluza con el Cantábrico.

Día 1
Salida. Domingo.
La ruta arranca en Guadalupe, bella población cacereña íntimamente ligada al Santuario de Ntra. Sra. de Guadalupe, donde se alberga la Virgen de Guadalupe, patrona de Extremadura y de todas las tierras de habla hispana y el centro de peregrinación más importante de la península después de Santiago de Compostela. Dentro se sitúa uno de los museos más importantes de pintura y escultura con obras de maestros como Juan de Flandes, Goya o Zurbarán.

La entrada del monumental monasterio, declarado Patrimonio de la Humanidad, se sitúa en la Plaza de Santa María, donde se puede tomar un aperitivo con unas impagables vistas del santuario. Además, es interesante conocer Hospital de San Juan Bautista y el Colegio de Infantes o de Gramática o la interesante arquitectura popular que se descubre en cada calle, en cada plaza.
La localidad forma parte del Geoparque Villuercas-Ibores-Jara que ofrece al visitante más de 40 geositios, lugares de interés geológico y natural, entre ellos el más conocido la Cueva de Castañar de Ibor.
Día 2
Lunes.
Plasencia, situada al final del fértil Valle del Jerte, es la siguiente etapa. Enclave estratégico en la Ruta de la Plata es un auténtico regalo. Descubrirás restos de las murallas medievales, sus torreones (se conservan 21 de los 71 originales) y sus puertas, como la del Sol o el postigo de Santa María. Pasearás por la Plaza Mayor, centro neurálgico de agitada vida, y en la torre del Ayuntamiento encontrarás al Abuelo Mayorga, un autómata construido en el siglo XIII que es uno de los símbolos de la ciudad.
Además, hallarás uno de los conjuntos monumentales más representativos de la zona, formado por la Catedral Vieja, de traza románica, y la Catedral Nueva, cuyo entorno ofrece bellos rincones. El acueducto medieval de San Antón, Palacio Episcopal, los Palacios de los Marqueses de Mirabel, de Carvajal-Girón, de las Torres o el Convento de San Vicente Ferrer son otros lugares de especial interés en la ciudad.

A poco más de 20 kilómetros, resultaría imperdonable no acercarse hasta el Parque Nacional de Monfragüe y su Reserva de la Biosfera, un verdadero santuario para el avistamiento de aves donde habitan bosques mediterráneos y las especies más significativas de la fauna española.

Así mismo, Plasencia es un excelente punto de partida para conocer las Hurdes, la Sierra de Gata o el Valle del Jerte, con su espectacular primavera, cuando los cerezos en flor tiñen el valle de un blanco luminoso.
Día 3
Martes.
Hacemos escala en tierras salmantinas fronterizas con Portugal. Nos recibe Ciudad Rodrigo, una bella población repleta de historia. El Parador, habilitado en el Castillo de Enrique II de Trastámara, contempla la villa con su elegante Torre del Homenaje desde un tajo elevado como un nido de águila, sobre la vega del río Águeda, ofreciendo maravillosas vistas a los paisajes del Campo Charro.

La monumental villa, declarada Conjunto Histórico Artístico, ofrece una maravillosa arquitectura de origen romano y medieval. Ciudad amurallada en su totalidad, recorre su perímetro, piérdete por sus calles repletas de palacios y casas señoriales, descubre su Plaza Mayor con su Ayuntamiento del S-XVI y su imponente Catedral del siglo XII.

Corazón de la comarca, desde aquí puedes visitar lugares tan especiales como La Alberca, y otros pueblos de la Sierra de Francia, de calles laberínticas, casas de piedra con balcones de madera, bellas plazas y fuentes, donde parece que se haya parado el tiempo. O como Almeida, en Portugal, un conjunto amurallado, antigua fortificación defensiva en la raya entre los dos países.
Día 4
Miércoles.
Alcanzamos la capital charra. Salamanca, universitaria y alegre, está llena de rincones y edificios históricos. Rebosa patrimonio y belleza. Camina hasta el centro de la Plaza Mayor, de estilo barroco, (S. XVIII), abre los ojos, déjate seducir por su belleza y armonía y entra en sus acogedores y entrañables cafés y mesones, como el veterano Novelty, para tomar algo.

Descubre entre sus muchos monumentos la Casa de las Conchas (S. XV), famosa por su fachada decorada con cientos de estos bivalvos, la Catedral Vieja (S. XIII) y la Catedral Nueva (Del S. XVI al S. XVIII) y sube a sus terrazas exteriores para pasear entre gárgolas y campanas; o la Universidad (S. XVI), la más antigua de España, en cuya fachada puedes entretenerte buscando su icónica rana para que se te cumpla un deseo.

Y, por supuesto, no debes marcharte sin sentir la magia del Huerto de Calixto y Melibea, o conocer la Casa Lis, palacete modernista de vidrieras de colores.

En una ciudad donde el bullicio universitario palpita en su incesante actividad cultural es obligado salir de tapeo, auténtica religión, y no te puedes ir del Parador sin probar la ternera morucha, el farinato o el jamón ibérico de Guijuelo.
Día 5
Jueves.
En el centro histórico de la capital zamorana, te espera un precioso palacio renacentista del siglo XV, construido sobre una antigua alcazaba musulmana y convertido hoy en Parador. Zamora es conocida por la cantidad de monumentos que jalonan sus calles y plazas, incluida la bella Catedral y su cúpula gallonada.

Hay que pasear sin prisa por su casco antiguo medieval, Conjunto Histórico Artístico, en buena parte circundado por murallas al borde del Duero. Considerada la capital del románico, con 23 templos y 14 iglesias de este estilo artístico, además de la seo algunos de sus principales monumentos históricos son el castillo, las murallas, un puente, dos palacios y nueve casas señoriales, además de su conjunto de edificios modernistas.

En los alrededores de la ciudad, a muy corta distancia, existen poblaciones de gran valor monumental como La Hiniesta. Y en tierra quesera por excelencia se puede conocer la elaboración de este producto lácteo desde su origen y, por supuesto, catarlo acompañado por los vinos de Toro, cuyas bodegas también se pueden visitar.
Días 6 y 7
Viernes y Sábado.
Benavente es nuestro destino. En una zona estratégica, donde se unen los fértiles valles del Esla, Órbigo y Tera, se ubica la ciudad en cuya silueta destaca la Torre del Caracol, que formaba parte del antiguo Castillo de la Mota y actualmente acoge el Parador de Turismo. Y prepárate porque en esta plaza es obligado salir de tapeo.

La Iglesia de Santa María del Azogue, románica de cruz latina y cinco ábsides, es el principal monumento artístico. También son de visita obligada el templo de San Juan del Mercado, de los siglos XII y XIII, y el Hospital de la Piedad, que nació para albergar a los peregrinos en su camino hacia Santiago de Compostela y hoy residencia de ancianos.

Merece la pena una escapadita a enclaves de gran belleza paisajística como Lago de Sanabria o los espectaculares Arribes del Duero, que se caracterizan por el profundo cañón con paredes de más de 200 metros de alturas. Navegar por las apacibles aguas del río, observando el majestuoso vuelo de joyas aladas como la cigüeña negra, el buitre leonado y el águila real en su hábitat natural es una experiencia única. Si eres aficionado a la ornitología, también están cerca las Lagunas de Villafáfila, donde apreciar también el paisaje típico de Tierra de Campos salpicado de sus señeros palomares de barro.

En las proximidades, destaca Puebla de Sanabria, con el encanto de la arquitectura típica de montaña, y la medieval y cercada Urueña, reconvertida de La Villa del Libro.