Ruta de los Monasterios

Viaje por tierras de “ora et labora” desde la Soria que inspiró a los poetas hasta las villas medievales de Olite y Sos del Rey Católico.

Día 1
Salida. Domingo.
Ciudad de poetas, Soria invita a callejear y descubrir los rincones que inspiraron a Bécquer, Machado y Gerardo Diego. De visita obligada son joyas arquitectónicas como la Iglesia de Santo Domingo, la Concatedral de San Pedro, el claustro románico de San Juan de Duero o dos de sus referentes culturales: el bucólico San Polo, antiguo monasterio del Temple, y la ermita de San Saturio, con su relajante paseo de álamos a la orilla del loado río Duero.

Tras coger fuerzas con las barritas energéticas autóctonas -los crujientes e irresistibles torreznos sorianos-, u otras delicias gastronómicas -intenta coincidir en temporada micológica- resulta interesante acercarse al yacimiento celtíbero de Numancia, que pasó a la historia por su férrea defensa ante el asedio romano. En las proximidades merece una parada El Burgo de Osma, puerta de entrada del Cañón del Río Lobos, un lugar perfecto para pasear.
Día 2
Lunes.
La segunda parada de la ruta es ya en feudo navarro. Una escala recomendable en el trayecto es el Real Monasterio de Veruela, a los pies del Moncayo, uno de los cenobios más bellos y mejor conservados del territorio aragonés que se está remolando para convertirse en Parador.

En Olite nos recibe la esbelta y armoniosa silueta de su castillo-palacio sede real en la Edad Media, que parece sacado de un cuento. Es el ejemplo más importante del gótico civil de Navarra y uno de los más notables de Europa. En parte del castillo primitivo se emplaza el Parador donde te sentirás en un oasis de tranquilidad entre centenarios muros de piedra.

Hay que recorrer sus estrechas rúas, visitar sus espléndidas iglesias y el recinto amurallado romano. Déjate seducir por las delicias de la huerta, disfruta del chuletón y las carnes asadas. En tierra de vides aprovecha para descubrir el Museo del Vino y la Viña de Navarra, conocer bodegas y probar sus vinos.

En las proximidades conviene acercarse hasta Ujué, pueblo medieval con preciosas vistas panorámicas, la cercana abadía cisterciense de Monasterio de la Oliva o alucinar con el paraje natural semidesértico de las Bardenas Reales.
Día 3
Martes.
El viaje culmina en la provincia de Zaragoza, en la acogedora villa medieval amurallada de Sos del Rey Católico. Sus empinadas calles conducen a bellos lugares como la Lonja y las ruinas del castillo medieval, la iglesia parroquial de San Esteban, del siglo XI, el Palacio de Sada o el Monasterio de Nuestra Señora de Valentuñana.

El Parador, ubicado en un edificio noble de estilo aragonés, es el enclave apropiado para vivirlo y descubrir las bondades de un asado de ternasco de Aragón.

En un radio de unos 25 kilómetros, hay que planificar excursiones al vecino Monasterio de Leyre, uno de los conjuntos monásticos más importantes de España; el Castillo de Javier, lugar de peregrinación donde nació y vivió San Francisco Javier, y Uncastillo, uno de los conjuntos monumentales más importantes de Aragón.