Ruta del Legado Andalusí II

Esplendor natural y monumental siguiendo la huella musulmana en tierras de Jaén, la granadina capital del reino nazarí y la Córdoba califal.

Día 1
Salida. Domingo.
Nuestra ruta comienza en la capital jienense. Los almorávides incorporaron Jaén a su Imperio en 1091 y los almohades la ganarían en 1148 hasta su reconquista un siglo después por Fernando III de Castilla. De la herencia musulmana destacan los baños árabes, los más grandes e importantes de Europa, construidos en el mismo solar del Palacio de Villardompardo. El Barrio Antiguo conserva los vestigios de lo que fue una ciudad espectacular con numerosas y atractivas iglesias y palacios. La Catedral de Nuestra Señora de la Asunción o el Museo Provincial de Bellas Artes o el Arco de San Lorenzo, declarado Monumento Nacional, son lugares que merece la pena visitarse.

El Parador de Jaén, recientemente reabierto tras una profunda rehabilitación corona la ciudad desde la cumbre del Cerro de Santa Catalina con impresionantes panorámicas. Puede ser el punto de partida para recorrer la Ruta de los Castillos y de las Batallas, que enlaza algunos de los mejores ejemplos de la arquitectura defensiva del Medievo, jalonados por los hitos que representan las importantes batallas entabladas en la zona.

Y como en Jaén el tapeo es una auténtica religión, no puedes irte de la ciudad sin probar sus generosas y deliciosas tapas gratuitas en las que no falta el buen aceite de oliva. ¿Hace una pipirrana?
Día 2
Lunes.
El periplo en busca del legado andalusí tras siete siglos de ocupación árabe continúa en la provincia de Jaén, en tierras fronterizas de lo que fue el reino granadino. Concretamente en la localidad de Úbeda que, junto la vecina Baeza, ambas declaradas ciudades Patrimonio de la Humanidad, reúnen uno de los legados renacentistas más interesantes del país.

Fue en época árabe cuando Úbeda adquirió entidad como núcleo de población. Abderramán II fundó la ciudad de Ubbadat al-Arab. En el 852 se hizo amurallar y durante los siglos XI Y XII fue sucesivamente conquistada por almorávides y almohades. Pero Úbeda sobresale ante todo por ser la joya del Renacimiento andaluz, destacando la Sagrada Capilla de San Salvador y el Hospital de Santiago, el Palacio de las Cadenas y la Iglesia de Santa María de los Reales Alcázares. Al margen resulta de interés visitar la singular Sinagoga del Agua para conocer de primera mano cómo vivían las comunidades judías que estaban asentadas en Úbeda.
Un rico patrimonio ante el que el viajero siente la impresión de estar en una ciudad italiana, pero con el folclore, la artesanía milenaria, la gastronomía y la alegría de Andalucía.
Días 3 y 4
Martes y Miércoles.
En nuestro camino de Úbeda a Cazorla mares de olivos saldrán a nuestro encuentro. El Parque Natural de Cazorla, Segura y las Villas, declarado Reserva de la Biosfera es como un oasis que rompe con el monótono paisaje circundante de este monocultivo. Visitar lugares como el Centro de interpretación de Torre del Vinagre, el Castillo de Iruela o el Parque Cinegético "Collado del Almendral", es algo que no debe dejar de hacer en su visita a esta bella sierra. En Cazorla, dentro de su atractivo casco histórico, es interesante visitar el Museo de Artes y Costumbres del alto Guadalquivir en el Castillo de la Yedra.

En este paraíso cinegético es obligado probar los platos de caza, auténticas especialidades del Parador, que es un remanso de paz en plena naturaleza. Desde allí puedes visitar el nacimiento del río Guadalquivir, encontrarte con Tejos milenarios y buitreras, adentrarte en la Cueva del Agua o en las ruinas romanas de la cercana localidad de Peal de Becerro; y por supuesto visitar el pueblo de Cazorla y su precioso Castillo de la Yedra, que embellece el paisaje de casitas arracimadas al inicio de la gran sierra. Cazorla ofrece un turismo activo con rutas y excursiones a pie, a caballo, en bicicleta o en 4x4; o incluso descensos por el río.
Enclavada en la principal comarca productora de aceite de oliva, es el lugar ideal para acercarse y profundizar en esta cultura milenaria y conocer las bondades del aceite de oliva virgen extra, conociendo el Centro de Interpretación del Olivar y el Aceite o haciendo oleoturismo visitando alguna almazara.
Día 5
Jueves.
Hay que ser previsores ya que nuestra siguiente parada está a dos horas en coche. Granada es como un cuento oriental a los pies de Sierra Nevada, último reducto de los nazaríes cuya pérdida lloró Boabdil, y meta de las Rutas de Al-Andalus. Granada debe al periodo musulmán buena parte de su urbanismo y también el ser una de las ciudades más bellas del planeta.

La Alhambra y el Generalife son un regalo para los sentidos, y el agua, la luz, sus jardines y el arte que encierran su máxima expresión. Y alojarse en el Parador, un sueño de “Las Mil y una noches”, pues se ubica dentro del recinto en un antiguo convento construido sobre un palacio nazarí del que aún se conservan restos como la Al Qubba y la Sala Nazarí.

Pero Granada es también la belleza y el embrujo del antiguo barrio árabe del Albaycín, formado por un entramado de calles blancas sobre una colina, con sus iglesias barrocas y aljibes árabes. El monasterio de La Cartuja, la Catedral, los Baños Árabes o el Parque de las Ciencias forman parte de los infinitos tesoros de la ciudad. Y es imprescindible acercarse al menos una noche para asistir a una zambra en una cueva del barrio de Sacromonte, hay que darse un paseo por la Carrera del Darro, disfrutar del tapeo que brindan gratuitamente los animados bares de la ciudad, recorrer La Alcaicería -el zoco con cientos de tiendas- en busca de artesanía y souvenirs y pararse a tomar un té a la menta con pastelillos en una de las múltiples teterías.
Días 6 y 7
Viernes y Sábado.
Nuestra singladura nos lleva, con recomendables paradas en puntos de interés como Antequera o Lucena -la Perla de Sefarad-, hasta Córdoba, la legendaria ciudad de los Califas que fue el sueño hecho realidad de Abd-al Rahman I, capital del califato Omeya y centro de la sabiduría de Occidente durante dicho periodo. Ciudad Patrimonio de la Humanidad, su Mezquita -con su – con su colosal sala de oración con casi un millar de columnas unidas por arcos de herradura- es el monumento más importante de todo el Occidente islámico, y uno de los más asombrosos del mundo. También es de destacar la Sinagoga, las murallas, el puente romano, las caballerizas reales... o museos tan interesantes como el Julio Romero de Torres, el Arqueológico, el Taurino o el Museo de Bellas Artes.

Merece la pena perderse por los bellos rincones de uno de los entramados urbanos más complejos y ricos, con espacios llenos de embrujo y sensualidad y dejarse sorprender por los emblemáticos patios, con su colorida explosión floral.

A ocho kilómetros, no puedes dejar de visitar la fabulosa y misteriosa ciudad que Abd-al Rahman III mandó construir a los pies de Sierra Morena, la bella Medina Azahara, con nombre e historia de leyenda.

Y no olvides pegarte un homenaje dando buena cuenta de un salmorejo cordobés y un delicioso estofado de rabo de toro.