Ruta del Parque Natural de Gredos y el Parque Nacional de Monfragüe

Moles graníticas, fértiles valles y frondosos bosques en este circuito para amantes de la naturaleza por tierras de Ávila, Cáceres y Toledo.

Días 1 y 2
Domingo y Lunes.
Este es un viaje para disfrutar de unos días de naturaleza, historia, descanso... tomando como campamento base el establecimiento primigenio de la red de Paradores de Turismo. La Sierra de Gredos es una inmensa mole de granito, un espacio natural considerado como la espina dorsal de la Península Ibérica.

El hotel es punto de partida perfecto para excursiones a lugares únicos como Puerto del Pico, donde encontrarás una de las calzadas romanas mejor conservadas de España, y lugar ideal para el descanso y el disfrute de la gastronomía de la zona, famosa por las sabrosas judías del Barco y el chuletón de ternera. En los alrededores podrás recorrer sendas de montaña como la que te llevará hasta el Circo de Gredos, desde donde se contempla el elevado Pico Almanzor y la Laguna Grande de Gredos. Igual de bello es el paraje que forma el circo glaciar de las Cinco Lagunas.

Las poblaciones que circundan las montañas se esparcen por laderas y valles, y conservan su arquitectura popular y las tradiciones rurales. Hay numerosas rutas ya sea a pie o bien a caballo para poder disfrutar de toda su belleza natural. Si eres afortunado tendrás la suerte de ver a la cabra hispánica, auténtica dueña de la montaña.

Una visita muy recomendable son las asombrosas Cuevas del Águila, en la bella localidad de Arenas de San Pedro, con espectaculares formaciones kársticas prácticamente transitable en su totalidad. Y hablando de maravillas de la naturaleza apunta en la agenda acercarte hasta la Garganta de Valdevacas y Las Chorreras, un conjunto de cascadas, rápidos, ollas y marmitas de agua cristalina que surgen entre enormes peñascos esculpidos en el granito.
Día 3
Martes.
Tomamos rumbo al Sur hacia las fértiles tierras extremeñas de La Vera y su microclima especial. El Parador de Jarandilla, de una monumentalidad y belleza inigualables, es un punto de partida muy especial para conocer lugares como el Monasterio de Yuste, donde pasó sus últimos días el Emperador Carlos V.

Si te gusta la naturaleza puedes de lugares maravillosos como la Garganta del Jaranda o la Garganta de la Olla, con sus piscinas naturales donde darte un baño estival, o pueblos cercanos entre los que destacan Valverde y Villanueva. Si viajas en el inicio de la primavera quedarás maravillado con el níveo espectáculo de los cerezos en flor. Los amantes de la buena mesa no pueden irse sin probar la torta del casar, probablemente el mejor queso del mundo, y sin aprovisionarse del oro rojo de la zona: el preciado pimentón.
Días 4 y 5
Miércoles y Jueves.
Plasencia, situada al final del fértil Valle del Jerte, es la siguiente etapa. Enclave estratégico en la Ruta de la Plata es un auténtico regalo. Descubrirás restos de las murallas medievales, sus torreones (se conservan 21 de los 71 originales) y sus puertas, como la del Sol o el postigo de Santa María. Pasearás por la Plaza Mayor, centro neurálgico de agitada vida, y en la torre del Ayuntamiento encontrarás al Abuelo Mayorga, un autómata construido en el siglo XIII que es uno de los símbolos de la ciudad.

Además, hallarás uno de los conjuntos monumentales más representativos de la zona, formado por la Catedral Vieja, de traza románica, y la Catedral Nueva, cuyo entorno ofrece bellos rincones. El acueducto medieval de San Antón, Palacio Episcopal, los Palacios de los Marqueses de Mirabel, de Carvajal-Girón, de las Torres o el Convento de San Vicente Ferrer son otros lugares de especial interés en la ciudad.

A poco más de 20 kilómetros, resultaría imperdonable no acercarse hasta el Parque Nacional de Monfragüe y su Reserva de la Biosfera, un verdadero santuario para el avistamiento de aves donde habitan bosques mediterráneos y las especies más significativas de la fauna española.

Así mismo, Plasencia es un excelente punto de partida para conocer las Hurdes, la Sierra de Gata o el Valle del Jerte, con su espectacular primavera, cuando los cerezos en flor tiñen el valle de un blanco luminoso.
Días 6 y 7
Viernes y Sábado.
Proseguimos viaje al encuentro de la vecina Castilla La Mancha, tierra de llanuras, tierra de caballeros errantes y vasallos. En tierras toledanas nos espera Oropesa, una afable villa medieval, salpicada de monumentales conventos, iglesias y palacios. El Parador, visible ya desde la autovía que enlaza Madrid con Extremadura, es la mejor muestra de la riqueza monumental y paisajística del lugar.

El hotel es un lugar para relajarse con vistas a la Sierra de Gredos y darle gusto al cuerpo con la mejor gastronomía manchega, donde destacan los platos de caza, los asados y los quesos artesanales. Y endúlzate la vida con el famoso mazapán toledano.