Ruta del Pirineo

Bosques, ríos, cautivadores paisajes y abruptas cumbres. Naturaleza en estado puro. Periplo pirenaico por La Seu d’Urgell, Vielha y Bielsa.

Día 1
Salida. Domingo.
De este a oeste este itinerario recorre algunos de los Parques Nacionales y Naturales del norte de la península, deteniéndose en innumerables lugares ricos en belleza y pasado histórico. Partimos de tierras leridanas. En la Seu d’Urgell podrás descubrir la catedral románica, su tesoro mejor guardado, y un entorno monumental abierto a la naturaleza. No dejes de visitar el Museo Diocesano, la iglesia románica Sant Miguel o la Casa de la Ciudad, donde está el ayuntamiento y recorre pausadamente su casco antiguo de calles porticadas y viejos caserones, como la comercial calle Canonges, con sus mágicos soportales.

El Parque Olímpico del Segre, unas instalaciones que fueron sede de los Juegos Olímpicos del 1992, es lugar donde practicar deportes como piragüismo, rafting e hidrospeed. El golf, circuitos BTT, trekking y por supuesto el esquí, forman parte de la amplia oferta que posibilita el pirineo leridano.

El Parque Natural de Cadí-Moixero, situado en el pre-Pirineo, y el Parque Natural Alt Pirineu ofrecen parajes de inigualable belleza para descubrir a pie el patrimonio natural de estas tierras.

Bautizada la capital del queso, aprovecha tu estancia para probar los sabrosos quesos artesanos del Pirineo.
Día 2
Lunes.
En el viaje de La Seu a Vielha contemplarás la arrebatadora belleza de las montañas del Pirineo. Ya en el Valle de Arán, que goza de lengua propia, es recomendable la Ruta Románica y conocer lugares como Bossòst, Era Mair de Diu dera Purificación, Salardú, con la Iglesia de Sant Andrèu, y Artíes, con la Iglesia de Santa María.

El Parque Nacional de Aigüestortes y del Estany de Sant Maurice, donde se dan cita todos los elementos característicos de la alta montaña, es de tal belleza y majestuosidad en cualquier época del año que tu capacidad de sorpresa no tendrá límites.

En temporada nieve no puedes dejar pasar la oportunidad de esquiar en las cercanas pistas de Baqueira-Beret o montar en trineos tirados por perros y relajarte después en el spa del propio Parador. Vielha tiene una gran animación tanto en invierno como en verano y por sus calles descubrirás preciosas casas, encantadoras tiendecitas de artesanía, comercios delicatessen y numerosos bares y restaurantes con una nutrida oferta de pinchos y variada oferta culinaria. No debes dejar de probar la reparadora olla aranesa o, como curiosidad, el caviar local que se elabora en una planta producción que se puede visitar.
Día 3
Martes.
Rumbo a tierras oscenses nuestro destino final es Bielsa. Un lugar para vivir la montaña, donde la naturaleza alcanza su máxima expresión y uno siente que estar en este planeta es algo realmente mágico. Pueblo ganadero y turístico con unos 300 habitantes, Bielsa conserva el sabor del mundo tradicional sin olvidar los servicios actuales.

Situado a las puertas del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, profundos y exuberantes valles de origen glaciar nos ofrecen paisajes de una belleza extrema a la sombra de grandes tresmiles de picos escarpados y eterno mano blanco en las cumbres. Un territorio salvaje de hermosas cascadas y bosque se cuento que en cualquier estación ofrece instantes inolvidables, colores, aromas y paisajes para enmarcar.

Es recomendable visitar en Bielsa el Museo Etnológico o la cercana villa medieval de Aínsa, uno de los pueblos más bonitos de España. Y si te gusta recorrer pueblecitos con encanto llenos de arquitectura románica, no dejes de hacer una ruta por Tella, Bestue, Fanlo, Valles de Gistain y Plan.

La naturaleza en estado puro ofrece aquí amplias posibilidades para practicar deporte. Los ríos se abren paso entre gargantas rocosas que son un paraíso para los aficionados al barranquismo y el descenso de cañones. Las rutas en BTT o el senderismo son otra apetecible opción, siendo espectaculares los paisajes que ofrece la ruta de la cascada del Cinca o la ruta del lago Marboré.
Como homenaje de despedida no está de más probar un ternasco asado o buen guiso de jabalí regados con los vinos de Somontano.