Ruta del Vino y los Monasterios

La vid, herencia monacal, articula este apasionante circuito por vinos ribereños, riojanos y navarros plagado de arte, cultura y naturaleza.

Día 1
Salida. Domingo.
Ciudad de poetas, Soria invita a callejear y descubrir los rincones que inspiraron a Bécquer, Machado y Gerardo Diego. De visita obligada son joyas arquitectónicas como la Iglesia de Santo Domingo, la Concatedral de San Pedro, el claustro románico de San Juan de Duero o dos de sus referentes culturales: el bucólico San Polo, antiguo monasterio del Temple, y la ermita de San Saturio, con su relajante paseo de álamos a la orilla del loado río Duero.

Tras coger fuerzas con las barritas energéticas autóctonas -los crujientes e irresistibles torreznos sorianos-, u otras delicias gastronómicas -intenta coincidir en temporada micológica- resulta interesante acercarse al yacimiento celtíbero de Numancia, que pasó a la historia por su férrea defensa ante el asedio romano. En las proximidades merece una parada El Burgo de Osma, puerta de entrada del paseable Cañón del Río Lobos.

En el extremo oeste de la provincia, con la N-122 (futura A-11) como eje, se producen algunos de los afamados vinos de la Denominación de Origen Ribera del Duero. En esta ruta enoturística merecen una parada conjuntos históricos como Langa de Duero, San Esteban de Gormaz o Rejas de San Esteban y el conjunto etnográfico de bodegas y lagares tradicionales de Atauta.
Día 2
Lunes.
Cambiamos de zona vitivinícola. Rioja es sinónimo de vino y en esta tierra esta cultura es una forma de vida que podrás experimentar si la visitas a población de Santo Domingo de la Calzada es un excelente punto de partida para conocer la Rioja Alta y todo su valor y patrimonio vitivinícola, famoso en todo el mundo. Es recomendable conocer la Bodega-Museo Ontañón (Logroño), la Estación Enológica de Haro (Haro), el Museo de la Cultura del Vino Vivanco (Briones), así como algunas Bodegas de la DOC que pueden ser visitadas o realizar la ruta de la "Arquitectura del Vino" (Gehry, Calatrava, Moneo, etcétera). En Santo Domingo podrá descubrir la Torre Exenta, la Catedral (Retablo Mayor, Mausoleo del Santo, Gallinero, Claustro) o cercano a la población San Millán de la Cogolla, el Monasterio de San Millán de Yuso y el Monasterio de San Millán de Suso.

Ubicado en plena Ruta Jacobea, el Parador es un lugar idóneo para practicar turismo rural y deportes como el golf o el senderismo, además de disfrutar de la estación invernal de Valdezcaray.

Los vinos de la zona armonizan a la perfección con la afamada gastronomía riojana que debes probar: Patatas a la riojana, pimientos del piquillo rellenos, bacalao a la riojana, menestra de verduras de la Ribera… sin olvidar unas chuletillas de cordero al sarmiento.
Días 3 y 4
Martes y Miércoles.
Rioja es sinónimo de vino y en esta tierra esta cultura es una forma de vida que podrás experimentar si la visitas. Iniciamos viaje en la histórica Calahorra y sus vestigios romanos, donde es recomendable visitar la Catedral de Calahorra y el Palacio Episcopal. Constituye el punto de partida ideal para conocer La Rioja Baja embarcándose en la también conocida como Ruta del Vino Rioja Oriental. En Aldeanueva del Ebro puedes visitar el primer Museo Del Vino, ubicado en la Ermita de Nuestra Señora del Portal, o fantásticas bodegas donde se elaboran los exquisitos caldos, como Bodegas Viña Herminia o la Bodega Torres Librada, ésta en Alfaro (Alfaro). Son además muy recomendables la ruta del Románico, donde destacan dos entornos cercanos la ruta Estella (45km) y la ruta de Nájera (65km), así como la ruta de los Dinosaurios (30 km), que reúne más de 40 yacimientos de icnitas (huellas fosilizadas).

Rioja es tierra de vinos, un lugar privilegiado donde este producto alcanza su máxima expresión. En las cercanías de Calahorra podrás conocer las Bodegas de la Rioja Baja como la Bodega Torres Librada (Alfaro) o la Bodega Rioja Baja: Bodegas Viña Herminia (Aldeanuela del Ebro). En Calahorra es recomendable visitar la Catedral de Calahorra y el Palacio Episcopal.
Las verduras calagurritanas de temporada, la carne de cordero y las frutas, regados con buen vino riojano, harán de su estancia algo inolvidable.

Y si tienes tiempo para el relax, a tan solo 30 kilómetros puedes disfrutar en las pozas de Arnedillo de relajantes aguas termales naturales.
Día 5
Jueves.
Camino de Olite, bien merece la pena una paradita en Logroño para, al menos, dar un paseo eno-gastronómico por su mítica calle Laurel. Cuando uno llega a Olite y ve en el horizonte su silueta dominada por la esbelta y armoniosa fortaleza siente que todavía queda mucho por descubrir. La villa nos brinda la oportunidad de conocer el Palacio de los Reyes de Navarra, el ejemplo más importante del gótico civil de Navarra y uno de los más notables de Europa o la Plaza de Carlos III.

Un recorrido por sus estrechas rúas te permitirá pasear al abrigo de nobles caserones de piedra con escudos de armas y grandiosos aleros de madera; galerías medievales y espléndidas iglesias, además de descubrir el recinto amurallado romano.

El mundo del vino podrás descubrirlo en el Museo del Vino y la Viña de Navarra que se encuentra situado en la misma bella plaza donde está emplazado el Parador. En la propia población son de interés las Bodegas de Piedemonte, Marco Real y Bodega Ochoa. Y es importante que vayas predispuesto a probar y experimentar, porque los vinos navarros son mucho más que el popular y apreciado rosado. Y aunque sean complejas de maridar, no olvides darte un buen homenaje de alcachofas y de las afamadas verduras y legumbres de la zona.

Numerosos pueblos del entorno reúnen interés para hacer alguna excursión, pero al menos hay que acercarse hasta Ujué, un bello pueblo medieval de estrechas calles que recorren pronunciadas cuestas para concluir, en lo alto, ante el santuario-fortaleza de la Virgen de Ujué.
Días 6 y 7
Viernes y Sábado.
El viaje culmina en la provincia de Zaragoza, en la acogedora villa medieval amurallada de Sos del Rey Católico. Sus empinadas calles conducen a bellos lugares como la Lonja y las ruinas del castillo medieval, la iglesia parroquial de San Esteban, del siglo XI, el Palacio de Sada o el Monasterio de Nuestra Señora de Valentuñana.

El Parador, ubicado en un edificio noble de estilo aragonés, es el enclave apropiado para vivirlo y descubrir las bondades de un asado de ternasco de Aragón.

En un radio de unos 25 kilómetros, hay que planificar excursiones al vecino Monasterio de Leyre, uno de los conjuntos monásticos más importantes de España; el Castillo de Javier, lugar de peregrinación donde nació y vivió San Francisco Javier, y Uncastillo, uno de los conjuntos monumentales más importantes de Aragón.

Puede ser un buen punto de partida para descubrir los vinos aragoneses, divididos en cuatro Denominaciones de Origen: Somontano, Campo de Borja, Calatayud y Cariñena.