Ruta Nazarí

Tras los pasos de la última dinastía del reino granadino, saborea la belleza de Cazorla, el embrujo de Úbeda y la huella almorávide de Jaén. 

Día 1
Salida. Domingo.
Arrancamos en la provincia de Jaén, en tierras fronterizas de lo que fue el reino granadino. El Parque Natural de Cazorla, Segura y las Villas, declarado Reserva de la Biosfera es como un oasis que rompe con el monótono paisaje circundante del olivar. Visitar lugares como el Centro de interpretación de Torre del Vinagre, el Castillo de Iruela o el Parque Cinegético "Collado del Almendral", es algo que no debe dejar de hacer en su visita a esta bella sierra. En Cazorla, dentro de su atractivo casco histórico, es interesante visitar el Museo de Artes y Costumbres del alto Guadalquivir en el Castillo de la Yedra.

En este paraíso cinegético es obligado probar los platos de caza, auténticas especialidades del Parador, que es un remanso de paz en plena naturaleza. Desde allí puedes visitar el nacimiento del río Guadalquivir, encontrarte con Tejos milenarios y buitreras, adentrarte en la Cueva del Agua o en las ruinas romanas de la cercana localidad de Peal de Becerro; y por supuesto visitar el pueblo de Cazorla y su precioso Castillo de la Yedra, que embellece el paisaje de casitas arracimadas al inicio de la gran sierra. Cazorla ofrece un turismo activo con rutas y excursiones a pie, a caballo, en bicicleta o en 4x4; o incluso descensos por el río.
Día 2
Lunes.
A menos de medio centenar de kilómetros se encuentra nuestro segundo destino: Úbeda que, junto la vecina Baeza, ambas declaradas ciudades Patrimonio de la Humanidad, reúnen uno de los legados renacentistas más interesantes del país.
Fue en época árabe cuando Úbeda adquirió entidad como núcleo de población. Abderramán II fundó la ciudad de Ubbadat al-Arab. En el 852 se hizo amurallar y durante los siglos XI Y XII fue sucesivamente conquistada por almorávides y almohades. Pero Úbeda sobresale ante todo por ser la joya del Renacimiento andaluz, destacando la Sagrada Capilla de San Salvador y el Hospital de Santiago, el Palacio de las Cadenas y la Iglesia de Santa María de los Reales Alcázares. Al margen resulta de interés visitar la singular Sinagoga del Agua para conocer de primera mano cómo vivían las comunidades judías que estaban asentadas en Úbeda.
Un rico patrimonio ante el que el viajero siente la impresión de estar en una ciudad italiana, pero con el folclore, la artesanía milenaria, la gastronomía y la alegría de Andalucía.

Enclavada en la principal comarca productora de aceite de oliva, es el lugar ideal para acercarse y profundizar en esta cultura milenaria y conocer las bondades del aceite de oliva virgen extra, conociendo el Centro de Interpretación del Olivar y el Aceite o haciendo oleoturismo visitando alguna almazara.
Día 3
Martes.
El destino final de la ruta es la capital jienense. Los almorávides incorporaron Jaén a su Imperio en 1091 y los almohades la ganarían en 1148 hasta su reconquista un siglo después por Fernando III de Castilla. De la herencia musulmana destacan los baños árabes, los más grandes e importantes de Europa, construidos en el mismo solar del Palacio de Villardompardo. El Barrio Antiguo conserva los vestigios de lo que fue una ciudad espectacular con numerosas y atractivas iglesias y palacios. La Catedral de Nuestra Señora de la Asunción o el Museo Provincial de Bellas Artes o el Arco de San Lorenzo, declarado Monumento Nacional, son lugares que merece la pena visitarse.

El Parador de Jaén, recientemente reabierto tras una profunda rehabilitación corona la ciudad desde la cumbre del Cerro de Santa Catalina con impresionantes panorámicas. Puede ser el punto de partida para recorrer la Ruta de los Castillos y de las Batallas, que enlaza algunos de los mejores ejemplos de la arquitectura defensiva del Medievo, jalonados por los hitos que representan las importantes batallas entabladas en la zona.

Y como en Jaén el tapeo es una auténtica religión, no puedes irte de la ciudad sin probar sus generosas y deliciosas tapas gratuitas en las que no falta el buen aceite de oliva. ¿Hace una pipirrana?