Las mejores Navidades en campos de golf

04/12/2013
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Paradores de Turismo de España, S.A.

Las mejores Navidades en campos de golf

Las Navidades tienen que ser un tiempo de paz, tranquilidad y familia... bueno, es una opción pero desde luego no la única. Si te gusta el golf, en España es el deporte con mayor número de federados, tienes una inmensa gama de posibilidades para coger las bolas del árbol navideño y esconderlas en los muchos hoyos que, de 18 en 18, están a tu disposición por todo el país. Nosotros hemos hecho una selección muy especial, en la que, no sólo es posible jugar al golf, sino también alojarse en edificios y lugares excepcionales ya que la red de Paradores ofrece múltiples posibilidades de pasar unas Navidades memorables mientras practicas el swing.

Un destino idóneo para ello es el parque natural de La Albufera. Allí, a la vera  del mar, y a muy pocos kilómetros de Valencia, se encuentra el Parador de El Saler, completamente integrado en el paisaje y con unas magníficas vistas al Mediterráneo. Este Parador alberga uno de los mejores campos de golf del mundo, obra del arquitecto Javier Arana que está considerado por muchos como una verdadera obra de arte. Este campo ha acogido en 2013 la 87º edición del torneo Open de Golf, uno de los más prestigiosos del Circuito Europeo. El Parador cuenta también con un campo de fútbol de hierba y con un magnífico spa para relajarse tras las actividades deportivas. Y para que todo sea redondo, hasta la gastronomía, nada mejor que celebrar la entrada del Nuevo Año allí degustando alguna de las exquisitas paellas, del restaurante del Parador.

Claro que si hablamos de costa y golf, parece obligado encaminarse a Andalucía, comunidad con más de un centenar campos. El más antiguo de  todos ellos es el Campo de Málaga Golf y allí se ubica el Parador Málaga Golf.  El campo ha sido elegido por la PGA Europea como sede de varios de sus torneos del Circuito profesional. Para los aficionados ofrece recorridos interesantes tanto para los jugadores más veteranos como para cualquier aficionado al golf e incluso los poco duchos encontrarán en él una escuela donde podrán perfeccionar su swing. Tratándose de un Parador, la oferta gastronómica está por supuesto asegurada y en el Málaga Golf, habla con un marcado acento andaluz: la sopa de rape a la malagueña, el pescaíto frito y las torrijas de pan de cateto son algunos de los platos fuertes de la amplia carta del restaurante.

En cualquier caso, dicen que la geografía es un estado de ánimo, así que muchos habrá que se identifiquen más con el norte para pasar la Navidad en un campo de golf. Para ellos el Parador del Palacio Ducal de Lerma, en Burgos, ofrece una oportunidad singular de pasar unas vacaciones memorables. En lo más alto de la villa castellana se alza la majestuosa construcción que  se ejecutó según las trazas del arquitecto Francisco de Mora, entre los años 1601 y 1617, y que en su día fue residencia de reyes. Lerma es un enclave estratégico para el viajero y desde allí se puede atacar y hacer propios enclaves de tanto interés como la sierra de Atapuerca, famosa por sus yacimientos arqueológicos, el Monasterio de Santo Domingo de Silos, Covarrubias o la  propia Burgos. Si no se quiere entrar en esas lides, en el llano, a  los pies del Parador, se encuentra el campo de golf de Lerma, una antigua finca de caza de 220 hectáreas denominada La Andaya. Una opción de juego que puede ser alternada con otro campo porque a solo 20 minutos de Lerma se encuentra, el “Saldaña Golf” con un recorrido donde el jugador encuentra nueve lagos y un arroyo que discurre por cinco hoyos y aporta belleza y reto a la partida. Y para hacer más llevadeoa el recio clima burgalés nada mejor que celebrar las fiestas con una selección de la mejor gastronomía elaborada con los productos de la tierra entre los que destacan los embutidos y, especialmente, los asados de lechazo en horno. 

En fin, de norte a sur, en el interior o en la costa, los golfistas tienen a su disposición en Navidad destinos donde disfrutar de excelentes campos de golf al tiempo que se alojan en estancias singulares largamente reputadas por su sabor y su oferta gastronómica.