Navidad en Ciudades Patrimonio de la Humanidad

04/12/2013
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Paradores de Turismo de España, S.A.

Navidad en Ciudades Patrimonio de la Humanidad

Su altísimo valor cultural y natural se ha hecho merecedor de que la UNESCO los considere como una valiosa herencia para la humanidad y, por lo tanto, patrimonio de las generaciones presentes y futuras.

Durante la temporada navideña se nos presentan días de descanso y de celebración en los que viajar a algún lugar de España a través de nuestra historia, será la aventura ideal para disfrutar con los nuestros. Sin disponer de una alambicada máquina quimérica, podemos viajar en el tiempo y desplazarnos a otra época de la Historia.  En España contamos con 44 lugares que bien podrían ser el escenario de una novela o una película histórica,  y que han sido designados por la UNESCO “Bienes Patrimonio de la Humanidad”.  Su altísimo valor cultural y natural se ha hecho merecedor de que este organismo los considere como una valiosa herencia para la humanidad y, por lo tanto, patrimonio de las generaciones presentes y futuras.  

Uno de esos magníficos lugares para conocer durante las Navidades y que hará cambiar de dirección las agujas de reloj, es Toledo.  Una ciudad que sorprende por su emplazamiento natural, su extraordinario valor cultural, histórico y artístico.  Quizás la mejor vista de la ciudad se encuentra al otro lado del meandro del Río Tajo. Allí, desde el parador, se nos revela una vista inigualable desde donde podremos disfrutar del perfil de la villa, el mismo que inmortalizó El Greco. Caminar por Toledo es caminar en el tiempo.

Si nos paseamos por la antigua judería, las calles iluminadas con la tenue luz de las velas por la celebración del “Hanukkah”, fiesta hebrea que se celebra al llegar diciembre, nos guiarán hasta la Sinagoga del Tránsito, construida en 1357, cuando esta comunidad  vivía su máximo esplendor y gozaba de la protección del rey Pedro I de Castilla. Podemos también transportarnos al siglo XV e imaginar cómo se construía el Monasterio de San Juan de los Reyes de cuya fachada cuelgan las cadenas de los cautivos liberados tras la toma de Granada por los Reyes Católicos. Fácilmente se puede imaginar a aquellos musulmanes que construyeron sobre un pavimento romano, durante el año 999, la Mezquita de Bib-al-Mardum, hoy conocida como la Mezquita o Ermita del Cristo de la Luz.  Pocas ciudades en el mundo permiten transitar entre el primer y el segundo milenio en un entorno tan inmejorablemente conservado que no deja a nadie indiferente.

La ciudad fortificada de Cuenca fue también designada Bien Patrimonio de la Humanidad gracias a su valor universal, por ser un singular ejemplo de fortaleza medieval que ha sabido preservar su arquitectura desde el siglo XII hasta el XVIII para legarlo intacto hasta nuestros días.  El antiguo Convento de San Pablo del siglo XVI, es el parador que, emplazado en la Hoz del Huécar, no solo ofrece magníficas estancias sino también la mejor vista de las casas colgadas. En su restaurante además de paladear suculentos platos conquenses, como el ajoarriero, el morteruelo o los zarajos, podremos brindar por el Nuevo Año con un variado menú de Fin de Año.  “La Ciudad Encantada” tiene esencias del Islam. Fue construida por el Califato de Córdoba con fines defensivos.  Más adelante,  en el siglo XIII, los castellanos la conquistan y la convierten en ciudad real y sede episcopal, y la dignifican con la construcción de la Catedral de Santa María y San Julián, edificada sobre una mezquita por el rey Alfonso VIII de Castilla.

En un país con 44 Bienes Patrimonio de la Humanidad es difícil escoger uno para dejar otros magníficos fuera. Pero, como decía Sartre, el hombre está condenado a elegir y Salamanca es sin duda una elección para el acierto.  Para alojarse allí, su parador, situado en la margen izquierda del río Tormes, es una opción privilegiada desde la que acometer la visita de ese museo al aire libre que es el casco monumental salmantino.  Será muy fácil desplazarnos al siglo XI, e imaginar cómo el rey Alfonso IX de León, daba orden para crear aquella universidad, la más antigua de España en activo.  Pasear por sus calles, visitar sus dos catedrales, admirar la Casa de las Conchas, o perdernos en su impresionante y única Plaza Mayor, en cuyo centro ubican el gran árbol de Navidad, serán actividades que sin duda, nos harán sentir herederos de un patrimonio único y universal que fácilmente nos trasladará en el tiempo.

No podemos olvidarnos de otra ciudad que por su conjunto monumental y conservación fue designada Patrimonio de la Humanidad, y que, fácilmente,  nos transportará al siglo XV cuando España descubría el Nuevo Mundo.  Alojados en el Parador de Cáceres disfrutaremos del lugar perfecto en esta villa de palacios y casas nobles, de donde partieron grandes conquistadores como Francisco de Orellana, Francisco Pizarro o Vasco Núñez de Balboa, entre otros, y cuyas hazañas cambiarían la historia universal.

Tal es la variedad de lugares Patrimonio de la Humanidad, que deslizarnos a través del tiempo en España no es un imposible.  La ardua tarea está en decidir a qué época  nos gustaría viajar para disfrutar de una histórica temporada navideña.