Nochevieja entre fantasmas

04/12/2013
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Paradores de Turismo de España, S.A.

Nochevieja entre fantasmas

Algunos acompañan las campanadas de rituales que confían que mejoren su suerte o les ayuden a cumplir sus deseos. Otros recurren a la oración y casi todos a la compañía de familiares y amigos. Pero ¿y si pasáramos la Nochevieja entre fantasmas?

Nada está establecido sobre cómo debe ser la Nochevieja perfecta. Lo único cierto es que un año finaliza y da paso a otro que todos esperamos sea mejor que el anterior. Algunos acompañan las campanadas de rituales que confían que mejoren su suerte o les ayuden a cumplir sus deseos. Otros recurren a la oración y casi todos  a la compañía de familiares y amigos. Pero ¿y si pasáramos la Nochevieja entre fantasmas?

Hay que admitirlo buscar emplazamientos para pasar la Nochevieja en los que podrían alojarse presencias desconocidas o, digámoslo claramente, fantasmas no es lo más frecuente, pero… es una opción, y para aquellos que gusten de lo esotérico hay tres propuestas de alojamiento en castillos y palacios históricos que podrían cumplir, según dicen, sus expectativas.

La primera apunta a  Navarra, al Parador de Olite que  ofrece a los aficionados al ocultismo una presencia de ultratumba, un príncipe que no permite que se apague la lámpara que ilumina su estampa en un retrato colgado en sus paredes. Aunque se vaya la luz en el edificio su imagen sigue resplandeciendo bajo el foco.

Otros fantasmas son más cinéticos que lumínicos. Es el caso del espectro de Adalés, la hija del vizconde Raimón Folch, que enamorada de un musulmán fue condenada por su padre a vivir encerrada en la Torre Minyona, cuyo espectro parece ser recorre la habitación 712 del Parador de Cardona donde pereció tras el encierro al que le sometió su severo progenitor. Desde entonces, la joven vaga por las cercanías de la torre. Los alojados en las habitaciones próximas a la 712, o en la situada debajo, manifiestan a menudo  escuchar ruidos y voces que proceden de esa estancia, en momentos en que ésta se encuentra vacía.

Y hemos dejado uno de los mejores para el final. En el Parador Castillo de Santa Catalina de Jaén. Las leyendas populares dicen que el parador está siempre lleno por la ocupación de los espíritus que por él deambulan. El condestable Iranzo se enamoró de una mora con la que contrajo matrimonio, a pesar de la oposición de sus súbditos. El condestable tuvo que partir a la guerra, y ese momento  fue aprovechado por algunos de los habitantes de Jaén para asaltar el castillo, apresar a la mujer y asesinarla quemándola en la hoguera pese a estar embarazada. Desde ese instante su espíritu recorre entre quejido y lamento las murallas del castillo; es más, se dice que cuando en determinadas habitaciones una persona intenta hacer un retrato de su amado o amada, una sombra se interpone y lo evita, y que entonces los muebles de la estancia se mueven y agitan sin causa justificada.

¿Verdad o leyenda? Nadie puede aseverarlo con total certeza, por eso qué mejor forma de saberlo que visitando esos Paradores espectrales la próxima Nochevieja, quizás entre campanada y campanada escuchemos cierto run-run de cadenas.