Brihuega, viaje a la Provenza manchega

La Alcarria ofrece un sinfín de posibilidades para deleitarse con experiencias únicas e inolvidables. Sus extraordinarios parajes naturales e innumerables tesoros monumentales confieren a la comarca un singular atractivo que merece la pena conocer y disfrutar. Una de estas vivencias aparece cada mes de julio en Brihuega, cuando sus campos se tiñen de un intenso color violeta originado por la floración de la lavanda.

 

Puesta de sol en los campos de lavanda de Brihuega

 

Es la Provenza española, un verdadero espectáculo de la naturaleza que cada año provoca sensaciones excepcionales e imborrables a los visitantes que se acercan a esta pequeña localidad. Los campos de lavanda de Brihuega, pincelados de una intensa tonalidad violácea, constituyen una estampa maravillosa y singular, que la retina no olvidará jamás.

El juego de colores peculiares que se generan con la mutación de la luz, junto a la brisa, el contoneo de las flores de la lavanda y el embriagador aroma que empapa por completo el ambiente hacen del recorrido por estos campos una experiencia emocional y sensorial única.

 

El espectáculo floral atrae cada año a miles de visitantes.

 

Con motivo del magno espectáculo que ofrece la naturaleza, el Ayuntamiento de Brihuega organiza cada año un amplio programa de actividades culturales, recreativas y de ocio, como el Festival de la Lavanda, el Mercado de Artesanía, jornadas fotográficas, vuelos en globo, visitas guiadas, talleres, conferencias, etc. El objetivo es poner en valor el disfrute de un espectáculo exclusivo e incomparable: el de los campos de lavanda en plena floración, siempre sin olvidar el respeto y cuidado por parte de todos de este espectáculo que nos regala la naturaleza cada mes de julio.

 

Paraguas en las calles de Brihuega

 

Dos Paradores para disfrutar del espectáculo

 

A menos de una hora en coche qué mejor punto de partida que los Paradores de Alcalá (Madrid) y Sigüenza (Guadalajara) para acercarse a Brihuega y disfrutar de la floración de los campos de lavanda. Dos Paradores con estilos diferentes, pero con la misma esencia.

 

Parador de Alcalá

 

Reserva en el Parador de Alcalá

 

Alcalá, cuna de Cervantes, respira cultura y arte por cada esquina. El Parador se ubica en un colegio-convento, situado en el antiguo Colegio Mayor de San Jerónimo, y en frente la Hostería del Estudiante del siglo XVII. Tradición y vanguardia se unen en este parador, donde su amplia oferta gastronómica aúna la tradición y vanguardia con referencias a la cocina cervantina.

 

Parador de Sigüenza

 

Por su parte, el Parador de Sigüenza invita a disfrutar de una ciudad milenaria, donde las piedras hablan de historia, tradición y leyenda. El ambiente medieval se respira en todas sus estancias tanto en salones, como en bar y restaurante, donde se ofrecen platos tradicionales de la cocina castellano manchega como migas y torreznos, cabrito asado al horno, bacalao, queso manchego o los borrachitos seguntinos.

 

Reserva en el Parador de Sigüenza

 

Texto: Gerardo Olivares

 Fotos: Shutterstock / Paradores de Turismo