Parador de Ronda, cinco lustros asomado al vertiginoso tajo del Guadalevín

Alejado de la singularidad de otros establecimientos hermanos habilitados en inmuebles monumentales e históricos como castillos, palacios o antiguos monasterios, los grandes atractivos del Parador de Ronda son, a juicio de su director, José Navío, los que identifican a la propia localidad malagueña. “El sentido del Parador es la ciudad de Ronda, privilegiada por su encanto de combinación de naturaleza y urbanística monumental”, afirma en una nueva entrega de la sección dedicada semanalmente a esta red estatal de alojamientos dentro del programa Marca España de RNE.

 

Y, ante todo, su privilegiada ubicación en un magnífico enclave que permite apreciar, con carácter exclusivo y con todo lujo de detalles, la belleza y el embrujo de la capital de la comarca de la Serranía de Ronda, cuyo casco antiguo está declarado Bien de Interés Cultural. Inaugurado en 1994, este año cumple cinco lustros asomado a la garganta del río Guadalevín -conocida popularmente como el “Tajo de Ronda”-, suspendido sobre un vertiginoso cortado a 120 metros de altura. Un grandioso escenario rematado por la majestuosidad del Puente Nuevo, al borde del Parador y auténtico icono de la villa, construido en 1761 para unir los sectores moderno y antiguo de la ciudad.

Vista aérea del Parador de Ronda

 

El alojamiento es un edificio de nueva planta erigido sobre el antiguo edificio del Ayuntamiento y del Mercado de Abastos “si bien -según explica el director- se ha respetado su fachada original a la Plaza de España con sus arcadas, cornisas e incluso su primitivo reloj”. Con decoración moderna y gran luminosidad, lo más espectacular son las envidiables postales panorámicas que ofrece. “Tiene una vista maravillosa hacia la Serranía de Ronda, encaramado en una de las paredes del Tajo, dominando ese lugar mágico que es el Puente Nuevo”, describe Navío.

 

Cuenta con 78 habitaciones, piscina de temporada, un restaurante panorámico y dos bares, con sus terrazas correspondientes, que son solicitados balcones abiertos hacia el exterior. “Por su situación, por sus vistas, son muy concurridas. Es un goce para el espíritu: las vistas, este aire puro de la serranía… esa conjunción hace que la estancia sea muy agradable”.

 

Y entre ellas, una de las 20 exclusivas “Habitaciones únicas” que oferta la compañía pública hotelera a lo largo de toda su red: la número 125. “Es la más demandada y me encanta. No les dejará indiferentes. No ya solo por los detalles de su decoración, realizada por Pascua Ortega, con mobiliario distinto y el emplazamiento de la cama en un lugar muy especial, sino por sus incomparables vistas sobre el Puente Nuevo o las casas colgantes sobre la hoz del Guadalevín dominando la hendidura”, relata a modo de cuña promocional el director.

Vistas habitación única

 

LAS HABITACIONES DE MADONNA

 

Una estancia con encanto por la que han pasado numerosos famosos y preferida, por ejemplo, de la difunta madre del rey emérito, María de las Mercedes de Borbón y Orleans, habitual de la Corrida Goyesca que se celebra durante la primera semana de septiembre. “Tenía esa debilidad por los toros y siempre utilizaba esa habitación”, revela Navío. Entre los VIPs que se han pasado por el Parador, “desde Obama y su mujer Michelle, a presidentes de Gobierno, que yo creo que han venido todos de los últimos años”, para el director la visita más importante fue la de Madonna en 1995, que se hospedó una semana para rodar un vídeo clip en la Plaza de Toros. La artista no optó por la habitación única, sino que eligió dos estancias dúplex, en una de las cuales montó un gimnasio y el vestidor. “Venía a otro hotel distinto, pero eligió el Parador porque tenía acceso directo desde el garaje a la habitación. Estuvo encantada. Acudieron muchísimos periodistas, en la puerta siempre había muchos paparazzi y supo esquivarlos saliendo por otra parte. Hicieron una difusión tremenda a nivel internacional”, recuerda a modo de anécdota.  Y atención mitómanos porque el director revela en primicia un dato que habían mantenido en secreto: la reina del pop ocupó las habitaciones 212 y 213. “Ahora, seguro que sus fans me la van a pedir”, augura.

 

LA PLAZA DE TOROS MÁS ANTIGUA Y MONUMENTAL

 

El coso taurino, situado a 150 metros del parador, es otro de los símbolos rondeños por antonomasia. La Plaza de Toros, propiedad de la Real Maestranza de Caballería de Ronda, es las más antigua y monumental del mundo. Inaugurada oficialmente en 1784 es obra del mismo arquitecto que firmó el Puente Nuevo, Martín de Aldehuela.  Y es que, como recuerda Navío, Ronda es considerada como una de las cunas de la tauromaquia moderna surgida en el siglo XVIII. “Aquí cambió el sentido del toreo, antes era a caballo y aquí tuvo su inicio el toreo a pie. A finales del XVIII se conforma ya propiamente la Plaza de Toros y aquí Pedro Romero fue el gran artífice -si bien se atribuye a su abuelo Francisco Romero el mérito de ser el primero que empleó la muleta y el estoque para dar muerte a un toro-. Se habla de él que mató más de 5.000 toros y ninguno le hizo un rasguño”, explica, en alusión a una de las figuras cumbre y más representativas de la historia del arte de Cúchares, que fue retratado por Francisco de Goya.

 

Precisamente gran parte del embrujo de Ronda reside en los mitos románticos de toreros y bandoleros, éstos últimos con un concurridísimo museo dedicado en la ciudad. Un exotismo que la convirtió en lugar de culto y peregrinaje para artistas y escritores. Cuna de dinastías de matadores como los Ordóñez, su amistad con estrellas como Ernest Hemingway o Orson Welles hizo de Ronda una especie de meca.   “Ellos en sus tiempos acudían por aquí por la amistad con el maestro -Antonio- Ordóñez. Y aquí dejaron su huella, sus visitas, sus fotos, sus recuerdos, incluso las cenizas de Orson Welles, que están en la finca de recreo del maestro Ordóñez”.

 

Los Ordóñez fueron los impulsores de la popular corrida goyesca, cuya primera edición se celebró en 1954. Una cita que pone fin a la temporada estival, que se ha convertido en un acontecimiento social y cultural a nivel nacional y que mantiene viva el torero Francisco Rivera, actual empresario del coso rondeño.

Vista del Parador de Ronda y el Puente Nuevo

 

Pero además de la plaza de Toros, en Ronda hay que visitar, indefectiblemente, el Puente Nuevo, que cuenta con un ilustrativo centro de interpretación. La ciudad invita a un recorrido sin prisa y, callejeando, los baños árabes, construidos entre los siglos XIII y XIV, situados en la zona de la antigua judería son otra parada obligada. Un recinto termal de época musulmana que es el mejor conservado de la Península Ibérica. “Son fenomenales y hay mucha gente que viene expresamente a visitarlos y a gozar de sus bondades”.

 

Tampoco hay que perderse un paseo por la Alameda del Tajo que parte del centro de la ciudad y desemboca en el cortado, donde está el sorprendente mirador conocido popularmente como ‘El Balcón del Coño’ “denominado vulgarmente así -aclara el director- por aquella interjección que se exclama cuando alguien ve algo fuera de lo normal”. Y si se desea seguir disfrutando de paisajes incomparables, no hay que dejar pasar la oportunidad de recorrer el entorno y disfrutar de los tres parques naturales de Sierra de Grazalema, Sierra de las Nieves y Los Alcornocales. “Son tres espacios que, de alguna manera, están dando sentido a esta serranía, y los pinsapares, que son únicos en Europa, esa raza autóctona de pinos que vienen a ver muchos amantes de la naturaleza”, explica el director.

 

Otro de los alicientes del Parador es su oferta gastronómica, con una propuesta culinaria de raíces andaluces “muy volcada -abunda el director- con los productos regionales y de cercanía”. Habiendo recuperado muchas recetas antiguas, basan su carta en platos de la tradición: el emblemático rabo de toro estofado, el ajo blanco malagueño, la porra antequerana, los quesos rondeños de cabra payoya, el chivo malagueño o el guiso de tagarninas “una hortaliza silvestre que se da a partir de primavera”.

gastronomía del Parador de Ronda

 

UN EMBRUJO QUE ATRAE A LOS ASIÁTICOS

 

El embrujo de Ronda, envuelta en su halo de romanticismo, ha despertado ya, desde hace años, un interés especial entre los asiáticos, atraídos especialmente por la gastronomía, el flamenco, el paisaje y los toros. “Ronda tiene ese encanto que tanta atracción tiene incluso en los países más lejanos”. José Navío, que está desde 2016 al frente de este Parador que ya dirigió entre 1998 y 2004, reconoce que, fruto de esta ‘invasión’, se ha producido en este impás un cambio sustancial en la tipología del cliente del establecimiento. En la actualidad, el 83% ya es extranjero. Y si bien entre sus huéspedes abundan norteamericanos, centroeuropeos e ingleses, principalmente de un nivel culto, priman los asiáticos con chinos y coreanos disputándose la primera plaza, seguidos de japonés, que fueron los descubridores, y los taiwaneses. “Últimamente va uno por la calle y no sabe si está en un país asiático o en Andalucía”, evidencia.

 

Una afluencia que ha contribuido a alcanzar unas envidiables cotas de ocupación media anual que se sitúan entre el 91 y el 92% “que cualquier hotelero que lo escuche dirá: ¡Eso es una mina!”. Una actividad elevadísima que, gracias a la demanda en la inusual época en la que los asiáticos disfrutan de sus vacaciones, se mantiene en los meses de climatología adversa como enero, febrero o noviembre. “Ahora se registran ocupaciones del 85-90% en esos meses que antes era temporada media con el 50% aproximadamente”, informa.

 

MOTOR DE DESARROLLO

 

Además, fruto de esta creciente demanda, el Parador ha actuado de motor de desarrollo de Ronda a nivel turístico y a su albur han emergido otros negocios. “A raíz del Parador y de su tirón empiezan a promoverse muchos hoteles, restaurantes… El impulso turístico se acentúa en el momento que se pone en marcha el Parador”, incide, subrayando que precisamente ésta es una de las misiones para las que fue concebida la Red de Paradores.

Fachada del Parador

 

De cara a la celebración de las Bodas de Plata del Parador, que se conmemoran en septiembre, el director avanza que arrancarán en primavera con un Menú Especial Aniversario “con una suma de platos tradicionales”. Además, quiere reponer la obra teatral que el año pasado, con motivo del 90º aniversario de Paradores, impulsó con la colaboración de actores locales aficionados para reivindicar y poner en valor la figura de Martín de Aldehuela. “Era alguien olivado, porque sí, hay muchos visitantes ilustres, pero hay una persona muy importante que dejó aquí su huella y no tenía una relevancia en la ciudad ni era muy conocido. Se dejó la piel y no le pagaron encima”, justifica. Y, como anécdota, evoca que tuvo la suerte de conocer a uno de sus tataranietos en quinto grado “que vino por aquí precisamente, en plan de sorna, con una factura a cobrar al Ayuntamiento que se le debía a su tatarabuelo”, con el que aún mantienen el contacto.

 

Convencido de que el Parador tiene por delante un futuro prometedor, para Navío el secreto de este éxito increíble es muy sencillo. “La razón es Ronda en sí, el destino.  Y la suma que hacemos con él a la Marca España con él es impresionante”, concluye, mientras confiesa cómo desde su despacho está viendo pasar por la plaza grupitos de japoneses y coreanos pertrechados con sus inseparables cámaras fotográficas.

 

 

Quiero irme al Parador de Ronda