Parador de Ciudad Rodrigo, a las puertas de su 90º aniversario

El monumental Parador de Ciudad Rodrigo, habilitado en un espectacular castillo del siglo XIV, celebrará el próximo año por estas fechas nueve décadas de existencia. Es uno de los más antiguos” de la cadena pública. Abierto el 23 de abril de 1931, en concreto fue el cuarto en incorporarse a la incipiente red de hoteles con encanto, tan solo tres años después de inaugurarse el primigenio de Gredos.

 

Parador de Ciudad Rodrigo

 

El periódico de la época ‘Tierra Charra’ publicaba los precios para los huéspedes. La pensión completa para clientes fijos era de 10 pesetas, para viajantes 12 y para los demás huéspedes 14 pesetas. El almuerzo costaba 5 pesetas y además los miércoles se celebraba un ‘gran té de moda’, cuyo precio era de 1,50 pesetas.

 

Parador de Ciudad Rodrigo

Parador de Ciudad Rodrigo

 

Bautizado como Enrique II, es un testigo mudo de la historia de Castilla. Debe su nombre al promotor de la fortaleza, Enrique II de Trastámara, quien ordenó su reconstrucción en 1372 sobre la fortaleza primitiva. Una medida de reparación adoptada por el nuevo rey castellano tras sitiar y pacificar la ciudad, arrebatándosela a los portugueses.  “Tras conquistar estas tierras, donde no fue muy bien recibido porque la ciudad estaba gobernada por su hermanastro Pedro I, él quiso ganarse a la ciudad construyendo el castillo”, explica al programa Marca España de Radio Exterior de España la directora, Lucía Miguel del Corral, desde hace 16 meses al frente del establecimiento.

 

 Parador de Ciudad Rodrigo

 

En siglos posteriores también sufrió devastadores asedios y conflictos bélicos como las guerras de Sucesión o de la Independencia le ocasionaron importantes destrozos. En el siglo pasado el inmueble se encontraba abandonado y en estado de ruina hasta que, por iniciativa municipal, en 1929 se acometió una primera reconstrucción para habilitar algunos espacios como museo regional y hospedería. Solo dos años después se convertía en Parador. “Ha sobrevivido a lo largo de los siglos a muchos asedios, guerras, enfrentamientos… que le ha llevado a sufrir modificaciones a lo largo de la historia”, abunda Lucía Miguel.

 

Parador de Ciudad Rodrigo

 

Si bien las sucesivas reformas han modificado la configuración, el alcázar mirobrigense conserva en el centro del recinto su elegante y ancha torre del homenaje, de base cuadrada de 17 metros de lado está coronada por almenas y, a mitad de su altura, un verdugo de piedra señala los tres pisos del interior. Son visibles al exterior dos ventanas de arcos góticos gemelos. Es un incomparable mirador y el elemento más representativo de un inespugnable conjunto rematado con almenas y defendido por matacanes que está declarado Bien de Interés Cultural (BIC) con categoría de monumento.

 

Parador de Ciudad Rodrigo

 

Una sólida fortaleza que cuando el viajero alcanza el arco ojival de su puerta de entrada le entran ganas de exclamar aquello de “¡Ah del castillo!” confiando en ver, como respuesta, al señor feudal por el bello matacán superior invitándose a entrar. “Quien viene a visitarnos se enamora del castillo y de su entorno”. Y es que, situado sobre un tajo elevado sobre la vega del río Águeda, desde el Parador se disfruta de unas maravillosas vistas de la ciudad, del cauce fluvial y del vasto campo charro.

 

Parador de Ciudad Rodrigo

 

La habitación de Leonor

 

Pero si pernoctar tras los muros de un castillo medieval ya constituye en sí mismo un lujo singular que retrotrae al cliente siete siglos atrás y le hace sentirse como el señor del castillo, el Parador mirobrigense va más allá. Su filosofía pasa por buscar siempre sorprenderle y mejorar su experiencia para que su estancia resulte única. “Lo que queremos es que vivan una experiencia única. Que sea todo un cómputo y que se vayan encantados Todos los meses tratamos de ofrecer a nuestros clientes algo fuera de lo habitual, de generar experiencias que les enamoren”, informa.

 

Parador de Ciudad Rodrigo

 

Decorado con mobiliario tradicional castellano y detalles de época, el Parador dispone de 35 habitaciones, algunas con excepcionales vistas. Entre sus dos junior suites, Lucía Miguel distingue como la más emblemática la estancia que ocupaba Leonor, la hija de Enrique II de Trastámara, y que era en la que se instalaba Franco, considerado el personaje “más relevante” que ha pasado por el establecimiento, “que cerraba el Parador y se alojaba aquí para sus reuniones con Salazar”.

 

Parador de Ciudad Rodrigo

 

El recinto resulta ideal para celebrar eventos, con escenarios espectaculares, como su restaurante, con impresionantes arcadas de piedra, o el cuidado jardín, donde “se está poniendo muy de moda la fiesta preboda”, que comienza a ser habitual la víspera del enlace, y un espacio donde durante todo el verano se ofrecen barbacoas al aire libre.

 

Parador de Ciudad Rodrigo

 

 Parador de Ciudad Rodrigo

 

Para la directora, precisamente la gastronomía es otro punto especial del Parador. Una propuesta de cocina tradicional basada en la comida tradicional charra. “Aquí en Ciudad Rodrigo es muy típico el farinato. Es un embutido salmantino que se hace con manteca o grasa de cerdo, pan, harina, pimentón…y se suele cocinar siempre frito. Nosotros en el parador tenemos como plato típico los huevos con farinato -en la carta puede encontrarse como farinato con yema asada a baja temperatura con patatas meneás (también conocidas como revolconas)-, que es muy demandado”, expone a modo de ejemplo.

 

Arroz tamboril

Arroz tamboril.

 

Una oferta que cada temporada presenta nuevos platos y donde no faltan el apreciado jamón ibérico de Guijuelo, los embutidos, los asados, los quesos de la zona, el bacalao o la ternera morucha, que, acompañada con patatas ‘meneás protagoniza el plato emblemático del Parador’.

 

Reserva en el Parador de Ciudad Rodrigo