El cielo, patrimonio de Extremadura

Un paraíso ornitológico, hogar de cientos de aves y refugio para especies que están en peligro de extinción. Extremadura es una de las regiones de Europa que da mayor protección a las aves. Tiene 69 enclaves protegidos para observar pájaros en total libertad. En todas las estaciones del año. En cualquier lugar de este gran territorio único al que sus condiciones históricas y económicas ha convertido en una auténtica reserva para decenas de especies. . El 74,1% del territorio de Extremadura está incluido dentro del inventario de áreas Importantes para las Aves de España y las ZEPA (Zonas de Especial Protección para las Aves), catalogadas por los estados miembros de la Unión Europea como espacios naturales de singular relevancia para la conservación de avifauna amenazada de extinción. 

Sus dehesas, ejemplo de diversidad, sirven de hogar a decenas de especies de aves que dependen de su existencia. Por sus cielos surcan 337 especies que pueden observarse todo el año, 194 además reproductoras y que se han asentado en Extremadura y las que anidan pero migran para pasar el verano en otras latitudes (SEO/BirdLife, 2008). Otras 189 especies pasan el invierno allí, disfrutando de unas temperaturas moderadas cuando acaba el estío y aprovechando los recursos alimenticios que son en esta tierra abundantes. En Extremadura se refugian además las especies de aves más amenazadas de toda Europa: águilas imperiales ibéricas, cigüeña negra, buitre negro, águilas perdiceras, alimoches, cernícalos primilla, aguiluchos cenizo y avutardas. Aves silvestres que viven aquí en libertad.

Sobre este territorio se alzan algunos de nuestros establecimientos más majestuosos.

Se divisan en los valles de La Vera y el Tiétar, sobrevolando los bosques de castaños robledales que han conservado intacta la magia del Parador de Jarandilla de la Vera, el palacio- castillo donde se ha detenido el tiempo, que sirvió de aposento real a un emperador, Carlos V, donde es fácil imaginar cómo fue el bello arte de la cetrería, en sus torreones o en el patio de armas, en su alberca con olivos y naranjos.

Parador de Jarandilla

 

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Sobrevuelan Plasencia y su Parador, en el enclave estratégico de la Ruta de la Plata, la gran vía romana, la antigua arteria de comunicación que se construyó para atravesar de sur a norte el oeste de la vieja Hispania. Muros de piedra y grandes bóvedas para el gótico bellísimo del convento de Santo Domingo, levantado en el XV en medio de uno de los paisajes n turales más impresionantes de Extremadura, a orillas del Jerte, con sus bosques de ribera, dehesas de encina, robledales, matorrales y pastizales de alta montaña, con sus cultivos de cerezo, castaño y olivo,  hogar de la mayor biodiversidad de Extremadura, de ruiseñores y gavilanes,  azores, mirlos y mochuelos, alimoches y buitres negros, donde sobrevive en búho real y las cigüeñas negras. 

 Parador de Plasencia

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El de Mérida, en la ‘Roma española’, en pleno centro de una urbe que tuvo y conserva teatro y circo romano, en un antiguo convento del XVIII levantado en los restos de un templo dedicado al mismísimo Augusto.

Parador de Mérida

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O el de Zafra, en el palacio de los Duques de Feria, un imponente castillo del XVI, con sus artesonados originales, viejos arcones y estancias palaciegas, la fortaleza desde donde se divisa el hermoso paisaje extremeño.

Parador de Zafra

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Tan variado es, que el Parador de Guadalupe sombrea su patio con naranjos y limoneros, refresca con sus fuentes y su jardín, verde y flor, y calienta sus noches de otoño en su chimenea, con vistas a la sierra poblada de aves y al monasterio. Y así sigue, envuelto en una atmósfera medieval que invita al viajero a trasladarse a siglos pasados.

Parador de Guadalupe

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“En Extremadura se refugian además las especies de aves más amenazadas de toda Europa”

En Extremadura, los bird- watcher pueden ser también urbanitas. Por primera vez en todo el continente se han declarado en Europa cascos urbanos como zonas ZEPA. En la impresionante belleza urbana de Trujillo, zona de protección especial al completo.

Parador de Trujillo

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El cielo está parcialmente protegido también en Almendralejo o Cáceres. Un caso único, pues no se trata de poblaciones pequeñas. En el caso de Cáceres es, junto con Badajoz, una de las dos grandes  capitales extremeñas, con su palacio renacentista en mitad de un casco histórico Patrimonio de la humanidad, el tercer conjunto monumental de Europa, con espectaculares torres repletas de nidos de cigüeñas, cernícalos primillas surcando el cielo y vencejos sobrevolando calles y plazas; con sus parques y jardines convertidos en reductos de pájaros. Tanto, que la ciudad organiza el Festival de las Aves.

 Parador de Cáceres

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Riqueza natural de norte a sur. De Monfragüe, al Jerte, la Jara, el Valle del Ambroz, la Sierra de San Pedro o la Sierra de Gredos... Mil lugares. Vuelan las aves sobre la historia de una tierra poderosa poblada desde antiguo. Sobre menhires y dólmenes, anfiteatros romanos, alcazabas árabes, el más bello románico, un imponente gótico y la arquitectura de la nueva era. Sobre puentes antiguos y rutas históricas que han hecho civilización. Sobre ríos y las aguas frías de miles de lagunas.... Extremadura, un millón cien mil hectáreas de paraíso para las aves. Basta mirar al cielo.